MODESTO MONTOYA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OPTIMIZACIÓN DEL SISTEMA PERUANO

DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2006

 

 

 

 

AGRADECIMIENTOS

 

Un grupo de colegas se reúne todos los sábados, en el local del Colegio de Ingenieros del Perú,  para enterarse de los avances de las investigaciones en el país, y para buscar la forma en que la ciencia y la tecnología se conviertan en un pilar para el desarrollo del país. A todos ellos, que brindan parte de sus horas de esparcimiento para pensar por el Perú, expreso mi agradecimiento, pues ha sido allí, en esas reuniones, donde ha surgido la idea del presente trabajo, que contiene propuestas que consideramos necesarias para optimizar el uso de los escasos recursos para ciencia y tecnología con los que cuenta el país.

 

Asimismo, el privilegio de trabajar en el Instituto Peruano de Energía Nuclear nos ha permitido conocer, en la práctica, cómo impulsar la ciencia y la tecnología respetando las normas vigentes. Este texto contiene, en parte, el trabajo realizado por las diversas áreas del Instituto Peruano de Energía Nuclear, por lo que agradezco las opiniones e informes sobre las actividades que me han alcanzado sus responsables, entre los cuales están Aurelio Arbildo, Walter Estrada, Juan Rodríguez, Marco Espinoza, Blanca Torres, José Espinoza, Ysabel Montoya, Conrado Seminario, Manuel Castro, David Carrillo, Roque Cano, Germán Mendoza, Mario Mallaupoma, Carlos Sebastián, Rubén Rojas, Jacinto Valencia, Tony Benavente, Marco Linares, Enma Castro, Agustín Zúñiga, Santiago Regalado, entre otros.

 

Finalmente, agradezco a los miembros del Consejo Directivo del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, quienes con su amplia experiencia me han mostrado las diversas maneras de enfrentar los retos de la gestión del desarrollo científico y tecnológico.

 

CONTENIDO

 

RESUMEN

 

I

LA ERA DEL CONOCIMIENTO

 

LA CARTA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA TECNOLÓGICA

LA FRONTERA SIN FIN DE ESTADOS UNIDOS

PUBLICAR O PERECER

LA POTENCIA DEFIENDE SUS INVENTOS

LA CIENCIA EN EL ESPACIO PARA APLICACIONES TERRESTRES

EL INTERÉS CIENTÍFICO Y TECNOLÓGICO EN LOS COMETAS

LA INDIA APUESTA POR LA TECNOLOGÍA

COOPERACIÓN INTERNACIONAL: CASO DE LA FUSIÓN NUCLEAR

PERÚ INDUSTRIAL SIN INVESTIGACIÓN

 

II  EL PERÚ Y LA COMPETIVIDAD

 

EN BUSCA DE PROBLEMAS POR RESOLVER

EN BUSCA DE SOCIOS PARA INVESTIGAR

LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA NUCLEAR PARA LA COMPETITIVIDAD

LA CIENCIA Y TECNOLOGÍAS NUCLEARES EN EL PERÚ

RADIOISÓTOPOS Y LA MEDICINA NUCLEAR EN EL PERÚ

RADIOINMUNOANÁLISIS

PRUEBAS FISIOLÓGICAS

RADIOTERAPIA

IRRADIACIÓN DE ALIMENTOS

ANÁLISIS QUÍMICOS

OPTIMIZACIÓN DE PROCESOS USANDO TRAZADORES

RADIOGRAFÍAS NUCLEARES

CONTROL DE RIESGOS DE LA MINERÍA

BIOMINERÍA

DESPUNTE DE LA MINERÍA DEL URANIO

TÉCNICAS NUCLEARES EN BENEFICIO DEL MEDIO AMBIENTE

CICLO HIDROLÓGICO

RECURSOS HÍDRICOS

CIENCIA DE MATERIALES

MEJORAMIENTO GENÉTICO DE LA FIBRA DE ALPACA

MEJORAMIENTO GENÉTICO DEL ALGODÓN

 

III LA COOPERACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

LOS INSTITUTOS COMO ELEMENTOS DE INTEGRACIÓN

CENTRO NACIONAL DE GENÓMICA

COOPERACIÓN INTERINSTITUCIONAL PARA LA EDUCACIÓN

EL CENTRO NUCLEAR AL SERVICIO DE LA INTEGRACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

LOS PIONEROS DE LA COOPERACIÓN PERÚ-BRASIL: CIENCIA TRANSMAZÓNICA

LA COOPERACIÓN REGIONAL EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA

CIENTÍFICOS PERUANOS EN EL MUNDO

REDES INTERNACIONALES

 

IV OPTIMIZACIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

POLÍTICA CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DEL PERÚ

LEY MARCO 28303 DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

ARTICULACIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

MINISTERIO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN

GRUPO OCUPACIONAL DE INVESTIGADORES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS

PERSPECTIVAS DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN EL PERÚ

 




RESUMEN

 

En el Perú, la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) -dedicada a investigaciones sobre enfermedades de altura y enfermedades tropicales, y el Instituto Geofísico del Perú (IGP) –dedicado a investigaciones sobre la ionósfera– son las instituciones con mayor número de publicaciones científicas y tecnológicas. Según los directivos de la UPCH y del IGP, este hecho se debe, en gran parte, al financiamiento del exterior y a los incentivos que ello significa para los profesionales que las llevan a cabo.

 

El Perú definió sus áreas estratégicas de investigación al crear las instituciones especializadas como la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA), el Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (CONACS), el Instituto Antártico Peruano (INANPE), el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (INGEMMET), el Instituto Nacional de Becas y Crédito Educativo (INABEC), el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el  Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria (INIA) el Instituto Nacional de Investigación y Capacitación de Telecomunicaciones (INICTEL), el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA), el Instituto Nacional de Salud del Perú (INS) el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), el Instituto Tecnológico Pesquero del Perú (itp), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), las que conforman el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología (SINACYT), encabezado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC).

 

Sin embargo, debido a que las mencionadas instituciones fueron adscritas a diferentes sectores, la estrategia no pudo aplicarse en forma óptima, coordinada y eficiente. Por ejemplo, cada una de ellas, por pequeña que sea, tiene un aparato administrativo que consume cerca del 50% de los recursos que le asigna el Estado. Para agravar la situación, las sucesivas leyes de presupuesto impiden contar con una masa crítica de investigadores en cada línea estratégica.

 

En ese marco, proponemos la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (MICITI) que integre a los miembros del SINACYT, especialmente a sus aparatos administrativos, y reoriente sus esfuerzos hacia los procesos de investigación y desarrollo.

 

Se propone, además, que se establezca el Grupo Ocupacional del Investigador Científico y Tecnológico (GOCYT), al que deberá exceptuarse de las prohibiciones de contratación y nombramiento, como es el caso para los militares, policías, diplomáticos y jueces, entre otros. De esa manera, los profesores universitarios y jóvenes profesionales con vocación y aptitud para la investigación, podrán fortalecerse y alcanzar mejores resultados en el SINACYT.

 

En consecuencia, necesitamos un SINACYT eficiente, capaz de generar patentes y propiedad intelectual. No podemos postergar el desarrollo del Perú.

 

I LA ERA DEL CONOCIMIENTO

 

LA CARTA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA TECNOLÓGICA

 

El año 2005 fue declarado el “Año Internacional de la Física” en conmemoración del centenario de los descubrimientos científicos que hizo Albert Einstein en 1905. Su contribución científica ha sido reconocida por todos. Sin embargo, poco se ha dicho sobre la trascendencia de la carta (2 de agosto de 1939) mediante la cual Einstein informó al presidente de Estados Unidos sobre el riesgo de que, en plena Segunda Guerra Mundial, Alemania construyera una bomba atómica basada en el fenómeno de la fisión nuclear descubierto en Berlín a fines de 1938.

 

En realidad, cuando Alemania suspendió la venta de minerales de uranio –evidenciando con ello sus planes nucleares-, el científico Leo Szilard, preocupado por la pasividad de Estados Unidos, convenció a su amigo Albert Einstein –luego de fracasar en su intento con Enrico Fermi- para que escribiera la ahora famosa carta. Los físicos norteamericanos dudaban de del alcance real de la bomba atómica, a pesar de que los diarios se referían a las potencialidades de la energía nuclear.

 

En dicha carta, Einstein describió el poder destructivo de una bomba atómica y sugirió que Estados Unidos asignara los recursos necesarios para que la construyera antes que Alemania. El trabajo se haría con la colaboración de los científicos europeos que contaban con el conocimiento nuclear necesario. Así nació el Proyecto Manhattan.

 

El director científico del Proyecto Manhattan fue Robert Oppenheimer. De padres inmigrantes alemanes, Oppenheimer hizo estudios de posgrado en Inglaterra, obtuvo su doctorado en Alemania, y conocía muy bien el medio científico europeo: era el nexo ideal para convocar a científicos europeos.

 

El proyecto alcanzó su objetivo en 6 años, demostrándose así el valor estratégico del conocimiento científico y tecnológico, lo que sirvió para que Estados Unidos iniciara un programa de atracción masiva de talentos en diversas disciplinas.

 

Otro campo estratégico en esos tiempos fue el de la tecnología espacial. Por ello, en 1945, cuando terminó la guerra en Alemania, Estados Unidos reclutó al experto alemán Wernher von Braun y a sus colaboradores, quienes continuaron sus trabajos de cohetería desarrollados en Alemania. Además, en 300 embarcaciones, Estados Unidos transportó a su país las partes que encontró en la planta de construcción de cohetes V2, que fueron usados para bombardear Londres durante la guerra.

 

En la actualidad, más de la mitad de los investigadores científicos residentes en Estados Unidos son extranjeros. Siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, varios países con visión estratégica han llevado a cabo programas de becas de maestría y doctorado, mediante los cuales escogen a los científicos más productivos que no deseen regresar a sus países de origen para invitarlos a quedarse en sus laboratorios.

 

Tal como lo predijo Albert Einstein, los países ganadores de la competencia por talentos han aumentado sus exportaciones de productos y servicios con base tecnológica; los otros se limitaron a la explotación de materias primas, quedándose rezagados, endeudados y empobrecidos. Hoy, tratando de seguir el ejemplo, nuevos países intentan entrar a la arena científica y tecnológica. Además de los ya conocidos, Japón y algunos de Europa, están avanzado rápidamente India, China, Israel e Irlanda.

 

LA FRONTERA SIN FIN DE ESTADOS UNIDOS

 

El proceso que siguió Estados Unidos muestra claramente el valor que le presta al conocimiento científico y tecnológico, que fue puesto al servicio de la defensa, de la salud pública y del desarrollo industrial generador de empleo. Entre 1942 y 1945 se presentó al Congreso norteamericano una serie de iniciativas tendientes a impulsar el desarrollo científico y tecnológico. En 1945, el Dr. Vannevar Bush, presenta al Presidente Roosevelt su informe "Ciencia: la frontera sin fin" y, en 1950, el presidente Truman funda la National Science Foundation (NSF), un organismo que financia y hace el seguimiento de proyectos de investigación en todos los sectores de la actividad humana.

 

Con Wernher von Braun y su equipo Estados Unidos inició un programa de cohetería, al que le prestó mucho apoyo. Sin embargo, ante el éxito del proyecto ruso Sputnik, en1958 Estados Unidos creó la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA), cuya función principal es llevar a cabo el programa espacial, consolidando el papel del Estado en el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

 

En 1993, el gobierno de Estados Unidos promulgó el Decreto de Desempeño y Resultados del Gobierno (GPRA), tendiente a mejorar la eficiencia y efectividad de las funciones de las Agencias Federales y Estatales, mediante resultados, calidad del servicio y satisfacción del cliente, considerando el planeamiento estratégico, los presupuestos, las metas y medidas de desempeño.

 

En ese mismo año, el presidente Clinton escribe el mensaje a la Nación “Ciencia; el recurso infinito”, anunciando la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (NSTC) para coordinar la I+D, que será parte del gabinete y dirigido por el propio presidente. En ese mensaje se enfatiza la relación de la investigación científica y tecnológica con los intereses de la población.

 

En 1995 se conoce que el plan estratégico de Estados Unidos propone impulsar las ciencias en relación con el bienestar de la población, para lo cual se pondría a disposición los recursos necesarios. En 1997 se publica el segundo plan estratégico denominado “Plan Estratégico NSF GPRA”, y en el 2001 el denominado Tercer Plan Estratégico, para el período 2001-2006. Este último define la visión de "asegurar el futuro de la Nación a través del descubrimiento, el aprendizaje y la innovación" y la misión de "promover el progreso de la ciencia para el avance de la salud de la población nacional, para la prosperidad y el bienestar; para la defensa nacional; y para otros propósitos". Estados Unidos toma la decisión de "invertir en las promesas de hoy para el logro del mañana", tomando en cuenta "personas, ideas y herramientas".

 

Según ese informe, la competitividad de un país se mide por la producción de bienes, su aceptación en el mercado internacional y por la mejora de la calidad de vida de su población.

 

PUBLICAR O PERECER

 

Personas e ideas significan conocimiento. La competitividad se logra con nuevos conocimientos y éstos son obtenidos con investigación permanente, la mayoría de cuyos resultados es publicada en revistas especializadas. Por ello, en los laboratorios universitarios e institutos públicos de Estados Unidos se promueve la investigación a través de la competencia por la supervivencia académica y profesional. En Estados Unidos se ofrece todas las posibilidades de financiamiento, las que pueden llegar a millones de dólares anuales por investigador. Al mismo tiempo, se impone la divisa “publish or perish”, que incita a los investigadores a publicar sus trabajos en revistas especializadas. Estas revistas son las depositarias del conocimiento de libre acceso, el que -aunque a un ritmo muy bajo- también es enriquecido con las contribuciones de los laboratorios de países en vías de desarrollo.

 

Con el conocimiento acumulado, añadido al generado por sus propias investigaciones, las empresas desarrollan procesos o productos que son patentados y ofrecidos en el mercado internacional. El éxito de las empresas dependerá de la aceptación de sus productos en el mercado internacional, en el que intervienen múltiples factores, sobre todo el poder económico.

 

Muchos investigadores se contentan con el placer de la investigación básica, buscando comprender la naturaleza. Eventualmente se hacen famosos e, incluso, se les pone como ejemplo por no haber sacado ningún provecho pecuniario de sus investigaciones. También hay investigadores que bucean en las revistas científicas, buscando cómo resolver problemas de interés mundial.

 

Hay empresas que no publican sus resultados antes de patentarlos. Los investigadores sacrifican fama y prestigio por mayores ingresos económicos, aunque las publicaciones pueden venir después, como una forma de mercadeo de sus productos.

 

LA POTENCIA DEFIENDE SUS INVENTOS

 

De acuerdo con su estrategia científica y tecnológica, en la que ha invertido ingentes recursos, Estados Unidos defiende los resultados de esos esfuerzos, concretados en patentes y propiedad intelectual. Así como antes se tenía claro el sentido de la propiedad territorial, cuyo reconocimiento se establecía en sendos tratados de límites, hoy, los tratados están centrados en la propiedad intelectual y en las patentes. Por eso es que Estados Unidos promueve el Tratado de Libre Comercio (TLC), para que los países que lo firmen, entre otras cosas, se comprometan a pagar por las aplicaciones de la ciencia y la tecnología desarrolladas por los equipos de científicos e ingenieros en los laboratorios norteamericanos. Es un tratado en el que ganarán los países que incentiven a los científicos, ingenieros y técnicos para generar patentes o materia de propiedad intelectual.

 

La mayoría de científicos e ingenieros que generan ese tipo de riqueza en Estados Unidos es originaria de países pobres, los que invirtieron enormes cantidades de recursos económicos en el sistema educativo que los seleccionó. Es parte de la flor y nata de la intelectualidad de los países pobres que hace actualmente la riqueza de los países ricos.

 

En tal sentido, el TLC debería considerar una compensación por el evidente beneficio y ventaja que tiene Estados Unidos con la contribución de talentos extranjeros. Los países miembros del TLC deberían contar con un organismo que financie proyectos de investigación científica, tecnológica e innovación en los países menos avanzados, al que podríamos llamar Organismo de las Américas para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación Tecnológica.

 

LA CIENCIA EN EL ESPACIO PARA APLICACIONES TERRESTRES

 

El nivel de competitividad de un país se alcanza con aplicaciones científicas y tecnológicas en todas las áreas del conocimiento, incluso en aquellas aparentemente alejadas de temas terrestres o comerciales. Esta realidad se puso de manifiesto ante la opinión pública durante la amplia difusión que se dio al trágico accidente del trasbordador Columbia, en 2003. En esa oportunidad se explicó ampliamente el carácter internacional y multidisciplinario de la ciencia espacial con participación del Estado, la empresa y la universidad.

 

La tripulación estuvo integrada por el ingeniero mecánico y piloto Rick Husband; el piloto de prueba, William C. McCool; el físico, Michael Anderson, responsable de la misión científica; el aviador y cirujano, David Brown, responsable de experimentos biológicos; la ingeniera aeroespacial de origen indio, Kalpana Chawla; la médica, Laurel Clark, responsable de experimentos biológicos; y el piloto israelí, Ilan Ramon. Durante los 16 días de vuelo, los astronautas se organizaron para llevar a cabo unos 80 experimentos.

 

El trasbordador espacial ofrece un medio para experimentar fenómenos o procesos bajo ingravidez, lo cual atrae el interés diversas empresas. Así, la empresa Spacehab, en convenio con la NASA, vendió el 18% de la capacidad del módulo. En ello se incluyó las investigaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) y también estudios comerciales. La NASA usó el 82% restante para sus propias investigaciones, referidas a la biología espacial.

 

Los físicos realizaron experimentos de combustión, producción de hollín y extinción de fuego en microgravedad, compresión de materiales granulares en condiciones de ingravidez. Este último experimento permite comprender mejor las técnicas de construcción en zonas de terremotos o deslizamientos. Asimismo se evaluó la formación de cristales de zeolita, elementos catalizadores de reacciones de refinería, procesos biomédicos u otras reacciones de diversas aplicaciones, y se efectuaron experimentos con líquidos presurizados de xenón, para simular el comportamiento de fluidos como la sangre en los capilares.

 

De igual forma, se estimuló el desarrollo y aumento de características genéticas de las células; unas destinadas a la curación del cáncer de próstata y otras, en otro plano, al incremento de la producción de plantas. También se evaluó el valor comercial de la producción de plantas en situación de ingravidez. Se investigó, igualmente, sobre proteínas cristalinas en microgravedad para la producción de medicinas con menos efectos secundarios. Se desarrolló técnicas de encapsulado de medicina contra el cáncer y los efectos de la ingravidez en insectos.

 

La NASA estudió los problemas cardiovasculares, musculares, óseos y la respuesta a la tensión nerviosa que causan los viajes espaciales en los astronautas. Además, se investigó nuevas tecnologías de reciclamiento de agua, las que serían útiles para la Estación Espacial Internacional. La ESA investigó sobre la salud de los astronautas y funciones biológicas. La ESA y la NASA examinaron aspectos tecnológicos de la carrera espacial. Universidades, colegios y empresas compartieron los sueños de los tripulantes del Columbia. Parte de los datos obtenidos fueron transmitidos a la Tierra, pero la tragedia frustró la misión.

 

EL INTERÉS CIENTÍFICO Y TECNOLÓGICO EN LOS COMETAS

 

Otro evento espacial que llamó la atención pública fue la colisión del proyectil “Impactor”, de la sonda espacial “Deep Impact”, con el cometa Tempel 1, ocurrida el 1 de julio del 2005. Este experimento constituye un hito en los esfuerzos por determinar la composición de los cometas, pero también sirvió para convalidar las tecnologías que servirían para salvar la Tierra de una eventual amenaza similar a la que terminó con la vida de los dinosaurios.

 

La tecnología de observación de cometas ha evolucionado muy rápidamente. Recordemos que el 14 de octubre de 1985, desde el observatorio LARSON, con ayuda de un telescopio de 15 m, se detectó la emisión de una serie de compuestos químicos en el cometa Halley. El 19 de octubre de ese año se identificó otros compuestos químicos, cuando el LARSON se encontraba a 315 millones de km del Sol y a 200 millones km de la Tierra.

 

En el caso del Tempel 1, el impacto del proyectil de 372 kilos que colisionó con el cometa a 36 000 km por hora, produjo un resplandor cuyas imágenes fueron captadas por la nave nodriza “Flyby” y enviadas desde 133 millones de km al Centro de Control de la NASA, en Pasadena, California. Flyby está equipada para seguir recibiendo información de los restos del impacto y conocer su composición con una precisión nunca antes alcanzada para cometa alguno. También recogieron información los telescopios espaciales Hubble, Chandra, Spitzer, Galex y SWAS.

 

¿Por qué es interesante el estudio del núcleo de un cometa? En cierta forma, el núcleo del cometa es un vestigio del pasado cósmico. Se piensa que se formó al mismo tiempo que el sistema planetario solar y que, desde entonces, hace unos 5, 000 millones de años, no ha cambiado tanto como los planetas. Una de las razones de cambio de los materiales constituyentes de los planetas es su gravedad. La intensa gravedad de los planetas hace que los materiales se compriman con tal fuerza que se producen reacciones físico-químicas que borran el pasado. En cambio, los cometas son tan pequeños y tienen tan baja gravedad, que los compuestos originales se han mantenido casi inalterados.

 

Otra de las razones del interés en la composición química de los cometas se basa en la tesis según la cual los compuestos que llevan los cometas han dado lugar a la vida en la Tierra. En la búsqueda de los orígenes de la Tierra también hay un desafío tecnológico de gran envergadura y con proyecciones comerciales nada despreciables. Las tecnologías espaciales de transporte, de automatización, de información y comunicación, han demostrado que se puede llevar a un cometa prácticamente lo que uno quiera, incluso material para desviar su trayectoria, en caso de que sea una amenaza para la Tierra.

 

Por otro lado, la instrumentación sofisticada y compacta de análisis químicos que contiene Flyby constituye un modelo para construir equipos de interés tecnológico comercial, los que seguramente invadirán pronto los laboratorios del mundo entero. Hay antecedentes. Recordemos que la tecnología de procesamiento de imágenes del telescopio espacial Hubble sirve hoy en las cámaras digitales, que permitió recuperar largamente la inversión en la construcción del telescopio, con el que aparentemente sólo se buscaba comprender el origen del universo.

 

Dada la trascendencia tecnológica a mediano y largo plazo, la competencia por el estudio de los cometas apenas empieza. La sonda Deep Impact, dejó la Tierra el 12 de enero del 2005 y el proyectil salió de Flyby 24 horas antes de encontrarse violentamente con el Tempel 1. La sonda europea Rosetta, que salió de la Tierra el 2 de marzo del 2005, se encontrará con el cometa Churyumov-Gerasimenko el año 2014. En este caso no habrá colisión, sino que se depositará un vehículo de exploración. La sonda Roseta tomó imágenes del Temple1, comprobando el buen funcionamiento de sus instrumentos.

 

Lejos quedan los tiempos en que los cometas eran vistos como señales mágicas observadas con mucho temor desde la Tierra. El estudio científico empezó lentamente con los astrónomos y físicos desde los tiempos de Galileo. Luego se entendió que sus trayectorias eran producidas por las fuerzas de gravedad, según la teoría mecánica de Isaac Newton. Y hoy, con los avances científicos y tecnológicos interdisciplinarios, nos acercamos cada vez más a la comprensión del origen de nuestros planetas y, eventualmente, de la vida. Pero, sobre todo, observamos una competencia entre las potencias por dominar las tecnologías del espacio, las que, en última instancia, servirán para la competencia tecnológica comercial en la Tierra.

 

LA INDIA APUESTA POR LA TECNOLOGÍA

 

Varios países están siguiendo los pasos de Estados Unidos, escogiendo campos en los que tienen ventajas competitivas. Por ejemplo, la India está apostando por las tecnologías de punta centradas en la biotecnología, las tecnologías del espacio, las tecnologías nucleares y las tecnologías de la información (Ver “La Recherche” No 340). Las biotecnologías y las tecnologías de la información no requieren de enormes cantidades de recursos, pero sí de conocimiento.

 

En Bangalore, una ciudad de 6 millones de habitantes situada al sureste de India, se ha levantado el prestigioso Instituto Indio de Ciencia (IISc), que ha creado la Sociedad para la Incubación y el Desarrollo, encargada de defender la propiedad intelectual de los investigadores y administrar un fondo de 250 millones de dólares de capital de riesgo (Paradójicamente, en esta misma ciudad viven millones de personas en extrema pobreza).

 

En 1980, India exportaba 4 millones de dólares en software; entre el 2000 y 2001 exportó 5100 millones de dólares. Según fuentes del CSIR (Council of Scientific and Industrial Research), entre 1998 y 1999 el software pasó de 2.5% a 10% de las exportaciones. El CSIR, que no está entre los mayores centros de investigación de la India, cuenta con 40 laboratorios, 22000 empleados y 5300 investigadores.

 

En el 2000, la India invirtió 4000 millones de dólares en investigación y desarrollo, lo que significó el 0.9 de PBI: la meta es de 2%, para equiparar el porcentaje dedicado en ese rubro en los países desarrollados. El Estado de Andhra Pradesh, con 80 millones de habitantes, basa su desarrollo en las tecnologías de la información, tratando de difundirlas en todos los sectores que sea posible, a través de cabinas de internet en cada pueblo. Se espera que las tecnologías de la información permitan atraer inversiones de calidad y aumentar las exportaciones.

 

El otro campo prioritario de la India es el de las biotecnologías. Desde 1986, la India es el único país en el mundo que cuenta con un Secretariado de Estado para las biotecnologías, el que, en el 2000, tuvo un presupuesto de 40 millones de dólares, que, añadidos a las inversiones de otros ministerios, totalizan unos 60 millones de dólares.

 

Las investigaciones son dirigidas tanto a controlar las enfermedades infectocontagiosas como, en otro campo, al mejoramiento de los productos agrícolas. Uno de los temas en los que se acentúa el esfuerzo y, al mismo tiempo, se controla mucho la aplicación, es el de los organismos genéticamente modificados (OGM). La decisión fue tomada hace varios años, debido, entre otras cosas, a que el 45% de las plantaciones de algodón era destruido por insectos. La India es consciente de los problemas ecológicos, por lo que las OGM son sometidas a una rigurosa vigilancia para disminuir riesgos innecesarios.

 

Uno de los más grandes centros de investigación biológica es el Centro de Biología Molecular y Celular (CCMB) de Hyderabad, dedicado a las pruebas genéticas, la terapia genética, las vacunas recombinantes y la conservación de especies salvajes. En Bangalore, el Laboratorio de Microbiología y de Biología Celular del IISc investiga sobre virología y el gusano de seda transgénico. El ICGEB (International Centre for Genetic Engineering and Biotechnology), apoyado por cuarenta estados, desarrolla una vacuna contra el paludismo y la utilización de plantas transgénicas.

 

La empresa privada empieza a comprender que la investigación es rentable. En 1991, el sector privado contribuía con el 12.6 % de las inversiones en I+D; en 1999, esa cifra aumentó a 20% (en los países desarrollados, la inversión privada en este campo está sobre el 75%).

 

La empresa General Electric ha decidido abrir su segundo centro mundial de investigación en Bangalore, el que empleará 1000 doctores en C y T. Otras empresas multinacionales, como la Daimler-Benz, Intel, Microsoft, IBM Siemens y Du Pont, están en esa misma dirección. Una serie de empresas multinacionales empiezan a invertir en centros de excelencia en la India.

 

Como vemos, basados en el desarrollo de conocimiento científico tecnológico, los hindúes han decidido superar la pobreza. La talla del desafío tecnológico que enfrentan es gigantesca, pero lo están haciendo con decisión, asignando los recursos en temas en los que tienen muchas probabilidades de éxito.

 

COOPERACIÓN INTERNACIONAL: CASO DE LA FUSIÓN NUCLEAR

 

Los países con una estrategia de desarrollo basada en la ciencia y la tecnología invierten en la formación de equipos nacionales. Sin embargo, los grandes proyectos científicos y tecnológicos se han convertido hoy en desafíos internacionales, los cuales tienen que ser enfrentados mediante la cooperación de varios países. El esfuerzo internacional recientemente iniciado para llevar a cabo un gran proyecto de esta naturaleza, concierne a la fusión nuclear, cuyo objetivo es construir un reactor para generar energía eléctrica.

 

La Comisión de Energía Atómica (CEA) de Francia, después de largas negociaciones, en 2005 logró que los países participantes en el proyecto ITER decidieran construir el reactor de fusión de investigación en territorio francés. Se trata de un prototipo de reactores nucleares de fusión sobre la base de combustible de hidrógeno, elemento casi inagotable y no contaminante. Los reactores basados en la fusión de núcleos de hidrógeno generan grandes cantidades de energía sin producir contaminantes radiactivos de vida larga, como sí es el caso de los reactores basados en la fisión. En la fisión, cada núcleo de uranio se parte en dos pedazos radiactivos generalmente de larga vida.

 

Francia tiene un gran desarrollo en el campo nuclear en general, y en la fusión nuclear en particular. En los años 80, algunos de los colegas físicos nucleares que estudiaban la fisión nuclear partieron a Cadarache –la ciudad donde se construirá el reactor- apostando por la fusión nuclear. Hoy, el éxito de estos científicos ha convencido a los países para que allí se construya el reactor ITER, a un costo de 10 mil millones de dólares, con la participación de China Popular, la Comunidad Europea, Japón, Corea, Rusia y los Estados Unidos, auspiciados por el Organismo Internacional de Energía Atómica.

 

La historia de la cooperación para el ITER empieza en 1985, con la propuesta de la antigua Unión Soviética para construir una máquina de fusión, en el marco de un proyecto internacional. El proyecto era demasiado grande para un solo país. Entonces, Estados Unidos, Japón y Europa aceptan el reto, elaborando el diseño entre 1988 y 1990. En 1998 se termina la primera fase de la ingeniería detallada, pero Estados Unidos se retira del proyecto. En el 2001 se concluye la ingeniería detallada y en el 2002, luego de intensas coordinaciones técnicas, se inicia la búsqueda del lugar de construcción del reactor de fusión nuclear y las condiciones de financiamiento. En esta fase de negociaciones regresa Estados Unidos e ingresa China.

 

En el plano científico, el 4 de diciembre de 2003, los franceses lograron una descarga de plasma de una duración de más de 6 minutos en el reactor de investigación Tore Supra (forma de un neumático de vehículo), liberando apreciables cantidades de energía. Hasta entonces el récord era la liberación de energía durante 4 minutos y 25 segundos, lograda en septiembre del 2002. La máquina Tore Supra tiene un diseño similar al ITER pero con una tercera parte de su tamaño. El calor liberado es contenido en un campo magnético producido por bobinas de superconductoras.

 

El proyecto ITER apunta a la construcción de plantas eléctricas basadas en la fusión nuclear de núcleos de hidrógeno, elemento superabundante en la Tierra. El plasma de hidrógeno opera a unos 100 millones de grados Celsius y producirá unos 500 megavatios de potencia. La primera operación será el 2015.

 

Con el proyecto ITER se busca la fuente inagotable de energía. Y el hidrógeno es abundante y no contaminante. Es una alternativa al combustible fósil, responsable del calentamiento global.

 

Este proyecto es un ejemplo de cooperación internacional en desarrollo científico y tecnológico, la que empieza en los laboratorios, donde se definen los requerimientos y las condiciones para llevar a cabo los experimentos en la forma más económica y segura posible. El proyecto ITER es interdisciplinario, en el que confluyen la tecnología de información, el diseño por computadora, las diversas áreas de ciencia y tecnología, así como personal administrativo especializado en crear un ambiente de creatividad. El diseño del ITER contiene aspectos desde la fase de construcción hasta el desmantelamiento de la instalación al finalizar el proyecto.

Con el ITER, los países desarrollados se aseguran el control energético del futuro, con centrales de energía que no necesitan petróleo, ni gas, ni carbón, pero sí conocimientos avanzados de física y ciencia de materiales.

 

PERÚ INDUSTRIAL SIN INVESTIGACIÓN

 

Mientras que los países que apostaron a la ciencia están liderando el mundo ¿qué ha pasado en el Perú?. En los innumerables foros sobre política científica y tecnológica que se han llevado a cabo desde los años 60, se ha constatado que la industria nacional, la universidad y los institutos de ciencia y tecnología anduvieron cada uno por su lado, y que los recursos dedicados a la ciencia y la tecnología fueron escasos.

 

Entre 1985 y 1990, el ente promotor en el tema, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC), contaba con 15 millones de dólares anuales (en el 2005 recibió la tercera parte). En ese entonces se contaba con el Instituto de Investigación Tecnológica Industrial y de Normas Técnicas (ITINTEC). En los años 90, sus equipos fueron dispersados por doquier. En cuanto al Museo de Ciencias, que tanto sirvió a los colegios, fue encajonado y llevado al Parque de las Leyendas; solo en los primeros años del siglo XXI se ha empezado a recuperar el material para levantarlo nuevamente.

 

En el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET), a principios de los 90 se realizaba investigaciones metalúrgicas. Mas, posteriormente, se redujo su misión a levantar la carta geológica para brindar información a las empresas mineras.

 

A fines de los 80 se trataba de avanzar en metalurgia en la refinería de Cajamarquilla. Luego, la empresa canadiense que la adquirió trajo su tecnología completa.

 

En la industria químico farmacéutica, al final de la década de los 80s, la empresa Sinquesa logró ser la única compañía latinoamericana exportadora de insumos para antibióticos. En los noventa se desmanteló la planta y se vendió la empresa a una compañía extranjera.

 

En cuanto a recursos humanos, en los años 80, en los institutos había cinco veces más investigadores con el grado de doctor que a fines de los 90. puesto que en esa década fueron incentivados para renunciar a sus puestos de trabajo.

 

Asimismo, en los años 80, los investigadores en los laboratorios ganaban ligeramente menos que los directivos que no hacen investigación. En el 2005, en algunos institutos estos últimos ganan el doble que los primeros, incentivando en consecuencia el trabajo burocrático.

 

En lo que se refiere a la producción de los alimentos que consumen los peruanos, en los años 2000 el componente industrial era de 10%, mientras que en Chile ese porcentaje era de 55%.

 

El Perú mantiene su carácter de exportador de materias primas con bajo valor agregado e importador de productos tecnológicos de alto valor agregado.

 

El estudio sobre indicadores de ciencia, tecnología e innovación, realizado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) publicado con el título “Perú ante la Sociedad del Conocimiento” cuantifica las razones del estado de la ciencia y la tecnología en el país.

 

En el Perú, el porcentaje del PBI invertido en investigación y desarrollo ha disminuido desde 0,36%, en 1977, hasta sólo 0,11% en 2001, mientras que actualmente en Chile y Estados Unidos, esos indicadores son de 0,56 % y 2,76%, respectivamente.

 

Las empresas invierten el 0,06% de sus ventas en actividades de ciencia y tecnología –lo que involucra generalmente adquisición de productos tecnológicos, estudios de factibilidad, adopción de programas informáticos o planeamiento estratégico–, mientras que en investigación y desarrollo invierten sólo el 0,02% de sus ventas.

 

Debemos añadir que, para agravar las cosas, los recursos no son usados en forma óptima. Uno de los aspectos preocupantes es la desarticulación entre los institutos de investigación y desarrollo, las universidades y las empresas.

 

Además, en la sociedad, como elementos de cultura, los conocimientos científicos y tecnológicos son mucho menos reconocidos que los conocimientos literarios y humanísticos. Para completar el cuadro, en los debates políticos, los temas sobre ciencia y tecnología brillan por su ausencia.

 

Lo peor es que, salvo meritorias excepciones, en las universidades y los institutos, se ha dado escaso valor a las publicaciones en revistas científicas indexadas. Por si fuera poco, ha sido eliminado el requisito de tesis –como fruto de un trabajo de investigación– para obtener tanto el grado de bachiller como el título profesional.

 

Como consecuencia natural de todo ello, se ha deteriorado el coeficiente de inventiva e invención (número de solicitudes de patentes cada 10 000 habitantes), que pasó de 0,05 en 1977 y 0,07 en 1978 a sólo 0,01 en el 2002. Asimismo, la tasa de autosuficiencia (coeficiente entre el número de patentes solicitada por nacionales y el número total de patentes solicitadas) pasa de 0,17 en 1977 a 0,04 en 2002. Lo que se incrementa es la tasa de dependencia (número de patentes hecha por extranjeros entre el número de solicitudes nacionales), la que pasa de 4,78 en 1977 a 26,58 en el 2002.

 

El número de publicaciones científicas en SCI (Science Citation Index), entre 1990 y 2000, disminuyó de 0,7 a 0,9 por 100 000 habitantes, cifra muy baja respecto a las 15 por 100 000 habitantes que se editan en Chile.

 

Como corolario de los bajos indicadores en investigación y desarrollo, el Perú se encuentra mal posicionado en la tabla de crecimiento de la competitividad de los países.

 

II EL PERÚ Y LA COMPETITIVIDAD

 

En el Perú, desde los años 80 se ha intentado relacionar la ciencia y la tecnología con el desarrollo empresarial. Poco a poco, los empresarios peruanos han ido tomando conciencia de la necesidad de elevar el nivel de competitividad del país, teniendo a la innovación y desarrollo tecnológico como uno de los pilares para lograr ese objetivo. Este espíritu empresarial se refleja en las últimas versiones de la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE). Así, en el CADE 2004 el tema central fue la integración del Perú al proceso de globalización para lograr más y mejores empleos. Varios expositores extranjeros pusieron acento en el tema tecnológico. El empleo aumentará con la integración, siempre y cuando se establezca la estabilidad política, se modernice el Estado, se libere la economía, exista un compromiso de cohesión social y se logre un valor agregado gracias a la innovación y desarrollo tecnológico. Ese fue el mensaje del presidente Ricardo Lagos de Chile. El economista Vicente Fretes-Cibils, del Banco Mundial, señaló que la innovación y desarrollo eran necesarios para la competitividad y para obtener provecho de la apertura de mercados. Otro experto del Banco Mundial, Jaime Saavedra, afirmó que debe buscarse una mayor educación y especialización, investigación y desarrollo, así como una eficiente relación entre la universidad y la empresa. Álvaro Uribe, presidente de Colombia, resaltó los incentivos que da su país a las empresas que invierten en ciencia y tecnología.

 

Por su parte, el Ministro de Comercio Internacional y Turismo del Perú, Alfredo Ferrero, expuso los beneficios del TLC, asegurando a los empresarios que dicho instrumento permitirá que las empresas aumenten considerablemente sus exportaciones. EEUU es un gran mercado del que no podemos olvidarnos para crecer. Esto será tanto más cierto cuanto mayor apoyo reciban nuestras empresas para proyectos de ciencia, tecnología e innovación. Por ejemplo, entre las medidas que ha dispuesto el gobierno de Colombia, pensando en la competitividad de sus empresas, está el FOMIPYME, fondo para su modernización tecnológica, innovación y gestión empresarial. Este apoyo se añade al que reciben del Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (COLCIENCIAS) y del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) para innovación y desarrollo como preparación para que las empresas sean capaces de competir en un ambiente comercial más exigente.

 

Chile cuenta con varios fondos de desarrollo tecnológico que, en total, ascienden a 100 millones de dólares, los que, además, sirven para atraer fondos privados. Con la rentabilidad del 10% de los proyectos buenos se compensa la inversión de todos los proyectos, incluyendo los que fracasan. Para aumentar la competitividad de las empresas y hacer frente al TLC con mayores posibilidades, Ricardo Lagos propuso que se establezca regalías a la minería con el propósito de apoyar el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

 

México, Estados Unidos y Canadá forman parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta). México ha iniciado gestiones para extender este tratado al intercambio de científicos y el uso de la infraestructura científica y tecnológica de los miembros del Nafta. Con ello, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCAYT) de México está fortaleciendo su Programa Especial de Ciencia y Tecnología (PECYT) que busca elevar la competitividad y la innovación de las empresas. Para ese fin se busca incrementar la inversión privada en investigación y desarrollo, promover la gestión científica y tecnológica de las empresas, promover la infraestructura en apoyo de la competitividad e innovación de las empresas.

 

Los tratados de libre comercio están impulsando programas para mejorar la competitividad en todos los países y en las regiones económicas. El Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) de la Organización de Estados Americanos (OEA) organizó la Primera Reunión de Ministros y Altas Autoridades en Ciencia y Tecnología bajo el ámbito del CIDI. En esta reunión se redactó un Plan de Acción, que se llevará a cabo conjuntamente y que apunta a establecer las bases de la competitividad de los países americanos.

 

Vemos que los países miembros de la OEA están empezando a preocuparse en el tema de ciencia, tecnología, innovación y desarrollo. Los recursos que se requieren para desarrollar tecnologías avanzadas y competitivas son demasiado cuantiosos para un solo país. Esta realidad está conduciendo a adoptar soluciones regionales, que constituyen la mejor forma de optimizar el uso de los recursos para lograr el bienestar de las poblaciones y establecer relaciones de confianza que aseguren la paz y el desarrollo.

 

EN BUSCA DE PROBLEMAS POR RESOLVER

 

En ese marco histórico constatamos que quedó atrás la era de los científicos investigadores interesados en temas libres, sin relación con los objetivos empresariales. Hoy en día se apunta a que la investigación responda a la demanda de las empresas preocupadas por elevar su competitividad. Las instituciones de ciencia y tecnología analizan los procesos productivos y de servicios, encuentran los puntos débiles y resuelven los problemas de producción.

 

La relación entre los investigadores y las empresas no es fácil. Un tema sensible para las empresas, y que hace difícil su relación con las instituciones de investigación científica y tecnológica, se refiere a los llamados "secretos industriales", que no les parece conveniente que sean conocidos por eventuales competidores. Tomará tiempo para ganar la confianza de las empresas en los trabajos conjuntos.

 

Mayor dificultad para la relación entre la empresa y los centros de investigación es el concerniente a los derechos intelectuales y las patentes sobre las innovaciones generadas en el trabajo de investigación en cooperación, así como el carácter confidencial que debe tener ese trabajo. Este tema debe ser claramente establecido en los contratos correspondientes, considerando la participación efectiva de cada una de las instituciones comprometidas y de acuerdo a las normas vigentes.

 

En el Perú no hay tradición de relaciones Empresa-Academia. El académico investiga, publica sus resultados y enseña en las universidades. El empresario, presionado por los requerimientos del corto plazo, no presta atención al tema de investigación. Para iniciar el acercamiento entre ambos sectores, es necesario una nueva actitud de ambas partes.

 

Esta sinergia está empezando a lograrse en pocos casos, pero con buenas perspectivas. A principios de enero del 2005, los empresarios peruanos que han aplicado la ciencia y la tecnología en sus actividades de producción han dado su testimonio de ello en el Encuentro Científico Internacional 2005 de verano.

 

Uno de los institutos de investigación que mayores esfuerzos realizan para resolver los problemas tecnológicos de las empresas es el IPEN. En reconocimiento de ello, con ocasión del XXX aniversario del IPEN, el 4 de febrero de 2005, el Ing. Alfonso Velásquez, Ministro de la Producción anunció la formación de un grupo estratégico para la competitividad, en el que se encuentran incluidos el IPEN y el CONCYTEC. Por su parte, el empresario Ing. José Valdez, presidente del Comité de Política de Ciencia y Tecnología (COMPOLCYT), exhortó a los empresarios a prestar mayor atención a la investigación.

 

EN BUSCA DE SOCIOS PARA INVESTIGAR

 

Durante décadas se ha solicitado al Estado que promueva la investigación científica y tecnológica con el fin de lograr mecanismos que permitan generar valor agregado en los productos y servicios del país. Igualmente, que las instituciones científicas y tecnológicas investiguen sobre temas en concordancia con las necesidades de innovación del aparato productivo. Las negociaciones del TLC con Estados Unidos, han reavivado el tema de la relación entre las empresas y los centros de ciencia, tecnología e innovación.

 

La pregunta que se plantearon los negociadores peruanos del TLC fue: ¿por qué vamos a prestar mayor reconocimiento a las patentes y a la propiedad intelectual, si de eso tenemos poco? Otros participantes formularon una interrogante diferente: ¿porqué no empezamos a crear y tratar de patentar para que el TLC garantice lo que inventemos o innovemos? La respuesta no es fácil, pero el tema ha hecho aún más evidente la necesidad de una mayor investigación y desarrollo para lograr una competitividad acorde con los retos presentes. Los centros de investigación científica y tecnológica tienen entonces la oportunidad para poner en acción al potencial humano precisamente entrenado para la innovación.

 

Y como la competitividad es esencialmente un tema que interesa al sector productivo, es imprescindible iniciar un trabajo en conjunto entre las empresas y los institutos de investigación científica y tecnológica, con el apoyo del Estado.

 

El IPEN ha tenido dificultades para convencer a las empresas a integrase a proyectos ya encaminados. Por ello optó por iniciar sólo proyectos seleccionados conjuntamente con las empresas con el objetivo de mejorar su competitividad, y en cuya ejecución estén dispuestas a invertir los recursos necesarios. En tal sentido, desde octubre del 2004, a través de algunos medios de difusión especializada, se ha convocado a las empresas para que presenten proyectos de investigación e innovación. A pesar de ello no se ha obtenido una respuesta significativa.

 

En enero del 2005, el IPEN, el Ministerio de la Producción y el CONCYTEC acordaron formar un grupo estratégico para la competitividad, al cual las empresas podían tener acceso mediante concurso. Esta asociación permitiría difundir mejor la información y optimizar el uso de los recursos dedicados a la ciencia, la tecnología y la innovación.

 

Respecto a recursos dedicados a la ciencia y la tecnología, cabe mencionar el préstamo de 25 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con una contraparte de 11 millones del Gobierno Peruano, que será dedicado a un Programa de Ciencia y Tecnología con la finalidad de incentivar la relación entre Academia y Empresa. Esta cantidad es relativamente pequeña comparada con préstamos que por razones similares han sido otorgados a países vecinos. Sin embargo, constituye una oportunidad para probar el engranaje ciencia, tecnología e innovación en el país.

 

En el Perú, varios ingenieros han desarrollado algunos procesos o instrumentos, pero poco se han preocupado por llegar a la patente: no hay una cultura de la propiedad intelectual. Mas, debemos mencionar que este problema no es sólo del Perú. En Chile, por ejemplo, un profesor universitario descubrió que una resina de pino absorbía 20 veces más humedad que otros materiales y, en cuanto publicó su articulo científico, recibió comunicaciones de empresas extranjeras que querían conocer detalles de este descubrimiento. El científico chileno absolvió detalladamente las preguntas y se sintió muy contento por el interés que esas empresas prestaban a su trabajo. ¿Qué hicieron las empresas con la información? Fácil es imaginar.

 

Tomando en cuenta la realidad, entonces, tendríamos que priorizar y optimizar los gastos. Es recomendable promover el reconocimiento de la propiedad intelectual de los investigadores y científicos que se dedican a problemas concretos. Para generar riqueza, y abandonar la tradicional exportación de materias primas, es preciso aprovechar el conocimiento mundial de libre acceso para resolver problemas nacionales o bien generar productos y procesos para vender en un mercado internacional cada vez más competitivo.

 

Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario organizar la ciencia y la tecnología en el Perú de una manera más racional, tomando en cuenta las experiencias de institutos, universidades y empresas peruanas, y relacionándolas con las reales posibilidades financieras del país.

 

LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA NUCLEAR PARA LA COMPETITIVIDAD

 

El premio Nóbel de la Paz 2005, adjudicado al doctor Mohamed El Baradei y al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que él dirige, están dedicados a promover las aplicaciones de la tecnología nuclear relacionadas con el desarrollo integral de los países. Este premio coincidió con el “Año Internacional de la Física” –en conmemoración del centenario de los descubrimientos de Albert Einstein- y con el 60 aniversario de la prueba de la primera bomba atómica en Estados Unidos y la utilización militar que se hizo de ella, en Hiroshima (6 de agosto 1945), y en Nagasaki (9 de agosto 1945), causando más de 100 000 víctimas.

 

Si bien Albert Einstein promovió las investigaciones que dieron como resultado el arma nuclear en Estados Unidos, también exploró las posibles aplicaciones pacíficas de la energía nuclear. Después de la Segunda Guerra Mundial, tras el demostrado poder disuasivo de la bomba atómica, varios países trataron de construir la suya. Por ello, ante el inminente riesgo de proliferación de armas nucleares, Estados Unidos difundió e incentivó las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear utilizando el lema “Átomos para la Paz”.

 

El OIEA fue creado el año 1957 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Promovido por este organismo, el año 1970 se inició la adhesión al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), en el que se establece el derecho de las potencias para mantener su poder nuclear, así como la renuncia de los otros países miembros a tratar de alcanzarlo. A cambio de ello, los países miembros con menor desarrollo reciben cooperación técnica para las aplicaciones pacíficas de la tecnología nuclear. Sólo Israel, Pakistán e India no han firmado el TNP.

 

El desarrollo tecnológico para fines pacíficos puede derivarse tarde o temprano al terreno militar. El uranio 235 sirve como combustible tanto para una planta nucleoeléctrica o un reactor de investigación como para una bomba atómica. El uranio natural está compuesto por 99,3 % de uranio 238 y 0,7 % de uranio 235; ambos con las mismas propiedades químicas, por lo que para el enriquecimiento en uranio 235 es necesario dominar complejos procesos físicos.

 

Todos los países que tienen reactores nucleares necesitan comprar combustible nuclear compuesto de uranio enriquecido de uranio 235. Por ejemplo, si el Perú requiere recargar su reactor nuclear con uranio enriquecido al 20% de uranio 235, por ahora debe importarlo. Si quisiéramos alcanzar independencia tecnológica para elaborar nuestro propio combustible, tendríamos que comenzar enriqueciendo uranio, lo que seguramente haría recaer dudas sobre nuestros objetivos.

 

El OIEA tiene la misión de vigilar y analizar cada actividad nuclear sospechosa de desviación militar. Por ello se ha ganado la incomprensión de algunos países que desean dominar la tecnología del enriquecimiento de uranio.

 

Por otro lado, después de los actos de terrorismo internacional sucedidos en ciudades del hemisferio norte, la posesión de materiales nucleares se ha convertido en un tema sensible. En ese contexto, Estados Unidos, para evitar ataques y robos de material que podría ser usado para construir las llamadas “bombas sucias”, capaces de crear zozobra en ciudades densamente pobladas, apoya proyectos de seguridad física en centros nucleares.

 

LA CIENCIA Y TECNOLOGÍAS NUCLEARES EN EL PERÚ

 

El Perú se beneficia de la cooperación del Organismo Internacional de Energía Atómica, ejecutando proyectos sobre aplicaciones de la ciencia y la tecnología nucleares. En 1975, el Perú tomó la decisión de fortalecer la línea nuclear para fines pacíficos, fundando el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN).

 

La infraestructura física del IPEN está compuesta por el Centro Nuclear “Oscar Miro Quesada de la Guerra” –que hoy cuenta con un reactor de investigaciones de 10 megavatios (RP-10)–; el Centro Superior de Estudios Nucleares (CSEN), en San Borja; la Planta de Irradiación Multi Uso (PIMU), en Santa Anita; el Centro de Medicina Nuclear, en Surco; y, la Oficina Técnica de la Autoridad Nacional (OTAN), en Magdalena del Mar.

 

El OIEA otorga recursos destinados al entrenamiento en el extranjero de científicos e ingenieros de las instituciones y empresas participantes, a la adquisición de equipos y a la contratación de expertos internacionales que se requiera la ejecución de los proyectos. Es de mencionar que, en aquellos proyectos de cooperación técnica, una proporción cercana al 50% de los recursos es destinada a la adquisición de equipamiento.

 

Luego de 30 años de fundado, con el auspicio del OIEA, el IPEN ha rediseñado su misión y sus objetivos, en el marco de un planeamiento estratégico que consolida su imagen como una entidad científica y tecnológica que mantiene estrecha relación con la empresa y la sociedad, lo que se expresa en el tipo de proyectos que lleva a cabo.

 

Con esa visión se ha generado una red de instituciones que trabajan coordinadamente con el IPEN, y con las cuales se organiza talleres para definir los proyectos sostenibles prioritarios. Asimismo, el IPEN participa en los foros empresariales que promueven acciones tendientes a elevar el nivel de competitividad nacional.

 

El aspecto interdisciplinario de las aplicaciones nucleares se refleja en la variedad de los proyectos que se han llevado a cabo. Entre los temas abordados podemos señalar, la producción de radioisótopos, la medicina nuclear, la radioterapia, la irradiación de alimentos y productos médicos, la agricultura, las aplicaciones industriales y mineras y el medio ambiente.

 

RADIOISÓTOPOS Y LA MEDICINA NUCLEAR EN EL PERÚ

 

La historia registra el 25 de febrero de 1954 como la fecha de creación de la “Junta de Control de Sustancias Radiactivas”, entidad administrativa del Poder Ejecutivo, con plena autoridad para administrar y hacer cumplir todas las reglamentaciones y disposiciones futuras relacionadas con estas sustancias y sus similares. La fundación de la Junta fue el punto de partida del interés del Estado peruano por este tipo de sustancias, aunque, en esa época, el uranio radiactivo concitaba mayor atracción por la posibilidad de su utilización como fuente energética.

 

Muy rápidamente se tomó conciencia de que los isótopos radiactivos traían todo un mundo de conocimientos en relación con la física, la química y la biología, y que sus aplicaciones se extenderían indudablemente a la medicina, la agricultura, la alimentación, las industrias y la generación de energía. Por ello, mediante el Decreto Supremo No. 1 de fecha 16 de noviembre de 1955, en reemplazo de la entidad anterior, se crea la Junta de Control de Energía Atómica (J.C.E.A.), con un carácter mayormente técnico.

 

El mismo dispositivo legal crea, dentro de la J.C.E.A., el Instituto Superior de Enseñanza, destinado a la difusión de la teoría y aplicaciones de la energía nuclear. A través de este instituto se comienza a difundir el uso de los radioisótopos, principalmente en medicina, lográndose que el Hospital Obrero de Lima, en el año 1955, obtenga equipamiento, capacite al personal, y comience a realizar las primeras aplicaciones del radioisótopo yodo 131. De esa manera, la J.C.E.A. se convierte en la entidad pionera de la medicina nuclear en el país, y promueve el uso de las fuentes de radio 226 y cobalto 60 en el ámbito nacional.

 

En los años siguientes aumentó el interés por el uso de radioisótopos en investigaciones médicas, y se formaron grupos de trabajo, principalmente en el Instituto de Biología Andina de la Universidad de San Marcos y en el Instituto de Enfermedades de Altura de la Universidad Cayetano Heredia, así como por parte de médicos particulares que, habiéndose especializado en el extranjero, comenzaron a ejercer la medicina nuclear en el país.

 

En el año 1964 se presenta ante el Organismo Internacional de Energía Atómica OIEA la primera solicitud para un proyecto de cooperación técnica internacional, denominado “Centro para la Adquisición, Preparación, Distribución y Control de Radioisótopos para usos en Biología y Medicina”, el cual se ejecutó entre 1965 y 1970, y dio lugar al primer laboratorio especializado conocido como la “Central de Radioisótopos”, cuya jefatura durante muchos años estuvo a cargo de la Dra. Bertha del Rosario Calderón, pionera de la radiofarmacia en el país.

 

Así, el gran interés nacional en el tema se va incrementando, y propicia que en el año 1966 se realice en Lima el Primer Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociedades de Biología y Medicina Nuclear, el cual congregó a un gran número de especialistas que pusieron en evidencia el gran adelanto alcanzado, ya sea en las aplicaciones de los radioisótopos como en la enorme perspectiva que tenían en el futuro inmediato.

 

En 1967, el Estado peruano, a través de la J.C.E.A., asume la responsabilidad del suministro regular de radioisótopos, mediante la importación, desde Estados Unidos, Canadá y Francia, de productos como yodo 131, yodo 125, indio 113m, hierro 59, cromo 51, mercurio 203, y la preparación de las moléculas marcadas con algunos de ellos, para diversos usos.

 

En 1975, el IPEN, dando inicio a una nueva etapa, elaboró el Plan Nuclear del Perú y ejecutó el Proyecto Centro Nuclear de Investigaciones del Perú, el cual dio lugar al Centro Nuclear “RACSO”, inaugurado en 1988. El RACSO cuenta con la Planta de Producción de Radioisótopos, la que actualmente suministra la mayoría de radioisótopos que se utiliza en el país.

 

Los radioisótopos son producidos irradiando sustancias apropiadas en el reactor de investigaciones de 10 megavatios de potencia. Estas sustancias son luego procesadas radioquímicamente, en celdas especiales provistas de blindajes de plomo y ventanas de vidrio plomado, componentes automatizados y brazos mecánicos, para producir sustancias radiactivas específicas.

 

Los radiofármacos se obtienen con la incorporación de radioisótopos en compuestos químicos. Este trabajo se realiza en laboratorios limpios y aislados, con instrumentos y equipos de última generación. Los radiofármacos producidos en la planta, antes de su comercialización, son sometidos a estrictas pruebas de calidad física, química y biológica, en cumplimiento de las normas nacionales y las farmacopeas internacionales, recabando finalmente el debido Registro Sanitario de la Autoridad de Salud.

 

La planta es la instalación más moderna de la región en su género, y tiene un plantel de profesionales y técnicos con amplia experiencia en el tema. La producción nacional de radioisótopos, desde el año 1990, hizo innecesaria progresivamente su importación, e incrementó, también, su uso en el país; así, de una producción total de 62 curies, registrada en el año 1990, subió a 867 curies en el año 1999 y a 1,319 curies en el año 2004. Es decir que, en 15 años, la utilización de radioisótopos en el país creció en un 2,127%.

 

Esta disponibilidad local de radioisótopos de alta calidad y bajo precio ha determinado que de sólo 5 servicios de medicina nuclear en clínicas y hospitales existentes en la década de los años 70, hoy se cuente con aproximadamente 20 servicios de medicina nuclear, y se puedan atender más de 60,000 pacientes por año.

 

La producción de la planta no sólo se ha circunscrito a los dos más importantes radioisótopos de uso médico, como son el yodo 131 y el tecnecio 99m, sino que ha desarrollado la producción de radioisótopos para diversos campos de la industria, como es el caso de las fuentes de iridio 192 para control de calidad mediante gammagrafía, y radioisótopos para la agricultura, como es el caso de fósforo 32 y azufre 35.

 

Un desarrollo importante logrado en este campo en los últimos años ha sido la obtención del radiofármaco EDTMP, marcado con samario 153, y producido en el Perú por primera vez en América Latina, el mismo que constituye un paliativo del dolor en caso de metástasis ósea de origen oncológico, con cuya aplicación se ha cambiado las técnicas habituales utilizadas para el tratamiento del dolor. Con una aplicación mensual se mejora notablemente la calidad de vida del paciente, mientras que el uso de la morfina, por ejemplo, requiere una aplicación cada 2 horas.

 

Los radioisótopos son comercializados cumpliendo con las normas internacionales de material radioactivo. Por lo tanto, en el embalaje del material radiactivo se considera dichas normas, a fin de garantizar la seguridad en su transporte.

 

Desde 1996 se ha hecho más de 500 envíos de material radiactivo al extranjero. Así, los radioisótopos han sido exportados a Nueva Zelandia, Santo Domingo, Trinidad y Tobago, Cuba, Venezuela, Colombia, Uruguay, Argentina, Ecuador, Guatemala y Bolivia; y en cuanto a los radiofármacos, se hicieron envíos a Cuba, Chile, Bolivia y Ecuador. Recientemente se ha recibido pedidos de Costa Rica.

 

Mas, es necesario señalar que la competencia en este mercado es dura. El gran productor mundial es la empresa canadiense Nordion que es considerada como “líder global en tecnología de radioisótopos para prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades”. Además, teniendo en cuenta que los radioisótopos tienen una vida media tal que hace que su actividad disminuya significativamente cada hora, el transporte aéreo constituye nuestra peor desventaja, pues Lima no tiene vuelos directos a muchas ciudades de América Latina, lo que disminuye la competitividad de nuestros productos. Por otro lado, las exigencias internacionales se hacen cada vez más duras, motivo que obliga a nuestro país a invertir en investigación e innovación.

 

Pero lo más difícil de remontar es nuestro mercado interno. El uso de radioisótopos para el diagnóstico requiere de equipos especiales, con los que cuentan sólo los grandes hospitales. Es más, algunos de estos, debido a las restricciones de presupuesto, no tienen partidas para reparar los equipos adquiridos, por lo que disminuye notablemente la demanda nacional.

 

Como el mercado es cambiante, el Centro Nuclear de Huarangal no se limita a la venta rutinaria: hoy se investiga antígenos monoclonales, para generar nuevos productos útiles en el diagnóstico temprano del cáncer. La competencia exige a los laboratorios permanente investigación. Es la única forma de no quedar fuera de la carrera tecnológica en este siglo.

 

Como vemos, los radioisótopos producidos en Huarangal están relacionados principalmente con la medicina nuclear. El Centro de Medicina Nuclear, desde 1983, está situado en terrenos del INEN. Entre 1983 y 1990 se utiliza tecnecio para marcar diversos radiofármacos y realizar gammagrafías óseas, hepáticas, tiroideas, renales, cerebrales, salivales.

 

En 1999 se inician estudios de linfoscintigrafía en melanoma, para búsqueda del ganglio centinela y drenaje linfático. Esta investigación se ha ampliado en los años sucesivos a cáncer de mama y otras neoplasias.

 

En 2000 se instala el equipo SPECT en el Centro de Medicina Nuclear, lo que permite a este organismo realizar estudios de perfusión del miocardio y estudios de cuerpo entero con galio 67, principalmente en pacientes oncológicos. En ese mismo año se inician los tratamientos de paliación del dolor óseo por metástasis, que permiten dar calidad de vida a pacientes con cáncer.

 

Para el futuro se está desarrollando nuevos radiofármacos e instrumentación a ser aplicados en la gammagrafía de receptores, es decir, utilizar radiofármacos específicos para diversas enfermedades, por ejemplo tumores. Esta aplicación ha tenido resultados anteriormente con la gammagrafía ósea. En la actualidad se investiga en radiopéptidos y anticuerpos monoclonales específicos para algunas neoplasias.

 

RADIOINMUNOANÁLISIS

 

Entre 1979 y 1983 nuestro país recibió expertos en el tema, así como equipamiento proveniente del OIEA y del PNUD para establecer el Laboratorio de Radioinmunoanálisis del Hospital Arzobispo Loayza. En diciembre de 1980 se llevó a cabo el “Seminario Internacional sobre Control de Calidad de las Técnicas de Análisis in vitro”, con el apoyo del OIEA.

 

En el local definitivo del Centro de Medicina Nuclear, desde 1984 se inició el funcionamiento de los laboratorios especializados de radioinmunoanálisis, habiéndose llevado a cabo, en 1983, dos cursillos de procesamiento de datos en este tema. Desde el principio se realizaron dosajes de marcadores tumorales y hormonas, teniéndose el apoyo de diversos contratos de investigación suscritos entre 1985 y 1990.

 

En 1985 se llevó a cabo un curso básico de radioinmunoanálisis, y se inició la capacitación de diversos especialistas en esta técnica, así como en el análisis inmunoradiométrico, lo que se ha mantenido hasta la fecha, teniéndose un promedio de dos personas capacitadas cada mes.

 

Con el convenio de administración suscrito con el INEN en el año 1991, se dio un nuevo impulso al dosaje de marcadores tumorales, incrementándose su uso y diversificándose las pruebas.

 

PRUEBAS FISIOLÓGICAS

 

Desde el año 2002 se inició “la prueba del aliento”. Para esta prueba, el paciente ingiere una solución de urea marcada con carbono 14 por vía oral; si existiera colonización bacteriana del estómago por Helicobacter pylori, éste produciría ureasa, la que desdoblaría la urea y liberaría el CO2 marcado, el que saldría a través del aliento y sería medido por un contador beta que tiene el Centro de Medicina Nuclear del IPEN. En el año 2003, esta prueba fue perfeccionada con aportes de un proyecto del Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe (ARCAL).

 

RADIOTERAPIA

 

Los equipos utilizados en radioterapia permiten el tratamiento y curación de cánceres profundos, como los de próstata. Para ello se aplican dosis de radiación que se ajustan de acuerdo al tamaño y tipo de tumor. Así, vemos que los linfomas y seminomas (cáncer de testículo) son particularmente sensibles a la radiación; mas, en otros tumores más resistentes, la dosis a aplicarse debe ser más elevada.

 

No obstante, se dan efectos negativos en los tejidos sanos contiguos puesto que no pueden ser separados del tumor. Algunos de ellos son sensibles a la radioterapia y reaccionan. Las células que tienen una adecuada oxigenación son las más susceptibles a los efectos de la radiación. Los tumores más frecuentes en Perú, cáncer de mama y cáncer de cuello uterino, son tratados con esta modalidad.

 

En la medicina nuclear trabajan médicos radiólogos con experiencia en el campo de CT, MN, radioterapia; experimentados tecnólogos en la especialidad de radiología; así como físicos médicos expertos en protección radiológica, control de calidad; e ingenieros, peritos en mantenimiento preventivo y correctivo.

 

IRRADIACIÓN DE ALIMENTOS

 

En armonía con las necesidades del país, el IPEN dirige sus actividades de promoción e investigación aplicada a través de proyectos de interés socioeconómico, incentivando la participación del sector privado mediante la transferencia de tecnología.

 

En el ámbito del control de la aplicación de las actividades relacionadas con radiaciones ionizantes, el IPEN actúa como Autoridad Nacional, velando fundamentalmente por el cumplimiento de las normas, reglamentos y guías orientadas, para garantizar la operación segura de las instalaciones nucleares y radiactivas.

 

Entre 1978 y 1985, el IPEN inicia las investigaciones sobre irradiación de alimentos a nivel de laboratorio y, posteriormente, desarrolla un estudio de pre-factibilidad para una planta de irradiación. Se presenta el proyecto en el marco de la cooperación técnica que ofrece el OIEA.

 

En 1983, la Comisión del Codex Alimentario aprueba la Norma Internacional para Alimentos Irradiados, basándose en las conclusiones de un comité mixto de expertos de la FAO (Food and Agriculture Organization), OMS (Organización Mundial de la Salud) y el OIEA.

 

En 1989, a través de cooperación técnica del OIEA llega un irradiador modelo Gammacell 220, de fabricación canadiense, de la compañía Nordion International, con una actividad de 9800 Ci. En 1993 se firma el contrato con la compañía TECHSNABEXPORT, de Moscú, para el equipamiento de la Planta de Irradiación Multiuso (PIMU). Este mismo año se inician las obras civiles de la planta de irradiación.

 

Entre 1994 y 1995 se realiza el contrato para una asociación en participación, de acuerdo con los alcances de la Ley Nº 25388, con las empresas PRIME e INMUNE, iniciándose lo que más adelante se llamaría la Operación INMUNE. En 1995 se finaliza el montaje de la PIMU. En 1996 se inaugura e inicia los servicios de la planta de irradiación con una actividad de 110,000 Ci.

 

La tecnología de irradiación es un método físico para la conservación de alimentos, al igual que los métodos que utilizan calor o frío, que garantiza su la inocuidad, requerida por las normas y exigencias sanitarias establecidas tanto a nivel nacional como internacional, en lo concerniente a la calidad de alimentos.

 

Esta técnica consiste en la exposición de alimentos, empacados o a granel, a una radiación energética como electrones acelerados, rayos X o rayos gamma. Este último tipo es de naturaleza electromagnética, viaja a través del espacio al igual que la luz y es producido por una fuente radiactiva, siendo la más utilizada el cobalto 60, debido a que sus propiedades intrínsecas se ajustan más a las normas de seguridad radiológica.

 

En el 2003 se llega a contar [¿SE ADQUIERE? ¿ES UNA DONACIÓN?] con un nuevo irradiador autoblindado de laboratorio de última generación, modelo Gammacell 220 Excel, de la MDS Nordion de Canadá, con una actividad inicial de 24000 Ci. Este equipo se encuentra instalado en los laboratorios del Centro Nuclear “RACSO”, en Huarangal, Y está constituido por una fuente gamma de cobalto 60. La irradiación gamma sobre los alimentos disminuye la carga microbiana, elimina la presencia de microorganismos patógenos, desinfesta de insectos y parásitos, inhibe la germinación, retarda la maduración en frutas y verduras frescas. Con ello se cumple el objetivo principal de mejorar la calidad higiénico sanitaria y se logra que el alimento tratado por esta tecnología se conserve por más tiempo en condiciones aptas para el consumo, para cuyo efecto se aplica diferentes tiempos de irradiación que se traducen, por lo tanto, en diferentes dosis de absorción. La técnica de irradiación también puede usarse en el tratamiento de polímeros para mejorar algunas de sus propiedades, esterilizarlos ó sintetizarlos.

 

Con la irradiación gamma se logra la inhibición germinativa en tubérculos y bulbos, por lo que se puede mantener por mucho más tiempo, en condiciones perfectamente comestibles, papas, ollucos, zanahorias, cebollas, ajos, zanahorias y beterragas, entre otros alimentos. Mediante este proceso, la papa puede mantenerse hasta por 8 meses sin pérdida de peso ni alteración alguna de su poder nutritivo.

 

También se irradia para desinfestar carnes, con lo cual, a diferencia de otros tratamientos técnicos, se logra, sin efectos colaterales ni cambios en la naturaleza misma de los alimentos, la destrucción de todo tipo de salmonellas y otras bacterias patógenas de carnes rojas, pollos, patos, entre otros, manteniéndolos libres de la acción de cualquier agente bacteriano hasta llegar a manos del consumidor. Desde que la irradiación de alimentos fuera aprobada en los Estados Unidos a principios de la década del 60, se realizaron numerosas encuestas y estudios sobre la comprensión y la aceptación de los consumidores respecto de este proceso. En promedio, entre un tercio y la mitad de los consumidores son conscientes o al menos tienen una idea aproximada de lo que es el proceso de irradiación. Dos tercios de quienes conocen el proceso indican que comprarían este tipo de alimentos irradiados porque los consideran seguros y por sus beneficios a la hora de almacenarlos.

 

En los Estados Unidos, hasta 1992 sólo se irradiaba las especies secas a granel. Desde entonces, hay muchos productos frescos y de ave que se irradian y venden en muchos supermercados de los Estados Unidos.

 

La FDA (Food and drug Administration) aprobó la irradiación alimenticia para la carne vacuna, de cerdo y de cordero, en diciembre de 1997. Posteriormente, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) desarrolló pautas para el procesamiento de las carnes, su etiquetado y seguridad.

 

La irradiación se usa también para desinfestar granos, harinas y legumbres, con lo que se logra el control de insectos y parásitos que invaden a los alimentos almacenados, en clara ventaja sobre los insecticidas y fumigantes. Se aplica a productos como el arroz, maíz, trigo, cebada, cacao y otros en los cuales se necesite un almacenamiento prolongado y una protección efectiva sobre insectos y parásitos. Además, controla el desarrollo de los cisticercos (triquina) en la carne de cerdo.

 

También se emplea en la pasteurización de frutas y otros alimentos, pues permite mantener las condiciones de frescura, por períodos bastante largos. Entre las primeras, podemos señalar las fresas, naranjas, manzanas, mangos, mandarinas, duraznos, peras; pero también se utiliza en pescados, mariscos y aves, ya que tiene la propiedad de eliminar las bacterias y hongos contaminantes.

 

El IPEN, en convenio con el IPEH (Instituto Peruano del Espárrago y Hortalizas), y en coordinación con el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad Agraria), el APHIS (Animal and Plant Health Inspection Service de Estados Unidos), y la UNMSM (Universidad Nacional Mayor de San Marcos), investiga la irradiación gamma como tratamiento cuarentenario para el control de Copitarsia decolora en espárrago fresco, con el objetivo de identificar una alternativa de tratamiento cuarentenario a la fumigación con bromuro de metilo.

 

Las principales ventajas que ofrece esta tecnología se basan en que el producto puede ser irradiado en su empaque final, sin incrementar significativamente su temperatura ni dejar residuos tóxicos, como sí es el caso de los aditivos y fumigantes químicos, muchos de ellos prohibidos en varios países, y en proceso de prohibición en el Perú, porque representan un riesgo para la salud pública y agravan la contaminación del medio ambiente.

 

Actualmente, el IPEN aplica esta tecnología en alimentos secos o vegetales deshidratados en polvo, como la harina de maca, espárragos, plátanos, lúcuma; en plantas y hierbas medicinales (complementos nutricionales), como la uña de gato, pasuchaca, muña, graviola, sangre de grado, manayupa; en especies y condimentos, como la pimienta, palillo, orégano; en colorantes orgánicos naturales, como el carmín, cúrcuma, achote; en hierbas aromáticas, como la manzanilla, anís, hierba luisa, té; en productos frescos o congelados, como camarones, langostinos, tentáculos de pulpo y conchas de abanico.

 

Asimismo, la aplicación de esta tecnología requiere realizar pruebas de verificación tecnológica, la que consiste en someter al producto a un análisis dosimétrico y a la administración de diferentes dosis de irradiación, con la finalidad de encontrar la dosis óptima de acuerdo a las especificaciones recomendadas por las normas técnicas vigentes, sin afectar significativamente ninguna de sus características físico-químicas, nutritivas y sensoriales.

 

En 1983, la Comisión del Codex alimentario aprobó una norma mundial para alimentos irradiados (CMEAI), en la que se concluye que la irradiación de cualquier artículo alimenticio con una dosis total media de hasta 10 kGy no representa riesgos toxicológicos y no requiere pruebas adicionales, ya que no plantea problemas microbiológicos o nutricionales especiales.

 

Entre los productos que pueden ser esterilizados por la tecnología de irradiación, tenemos algodón, gasa, sábanas, dispositivos descartables de polímeros y caucho, productos farmacéuticos e insumos para su fabricación, productos para el cuidado de la salud, como preparaciones oftálmicas y ungüentos para la piel. Asimismo, se esteriliza productos metálicos, como envases y tubos de aluminio, bisturís, agujas, material quirúrgico, implantes; tejidos biológicos, derivados de la sangre y otros; productos cosméticos, como materia prima o producto terminado, tales como cremas para el rostro, champús, reacondicionadores, polvos faciales, talcos, productos minerales, entre otros.

 

ANÁLISIS QUÍMICOS

 

La minería, por su importancia económica en el Perú (alrededor de 50 % de las exportaciones provienen de este sector) y las características de sus procesos de producción, está promoviendo esfuerzos científicos y tecnológicos en metalurgia, ciencia de materiales y biotecnología aplicada a temas ambientales. El objetivo a mediano y largo plazo es que el Perú pase de ser propietario de recursos mineros a proveedor de tecnologías mineras y medioambientales.

 

Las grandes empresas mineras internacionales cuentan con laboratorios y numerosos equipos de ingenieros y científicos –la mayoría de los cuales están en los países desarrollados– que atienden sus requerimientos de investigación, y que dominan tecnologías tan variadas como el procesamiento de imágenes satelitales, análisis nucleares y remediación de minas con avanzadas técnicas de biología molecular, entre otras. Por ahora, las empresas mineras deben pagar al extranjero por el uso de ese conocimiento, lo que significa un alto porcentaje de los costos de producción.

 

Uno de los proyectos actualmente en ejecución es el de análisis por activación neutrónica (AAN) para determinar in situ la concentración de cobre, y cuyo propósito es mejorar la productividad en minas de tajo abierto.

 

Actualmente se cuenta con sondas nucleares que, introducidas en una perforación, son capaces de dar información inmediata sobre el contenido del mineral, permitiendo con ello tomar decisiones oportunas sobre los trabajos mineros.

 

Por otro lado, teniendo en cuenta las huellas que dejan las fisiones de los átomos de uranio en los vidrios volcánicos, se ha desarrollado técnicas para conocer la edad de esas muestras, obteniéndose de este modo información valiosa para la prospección minera.

 

El AAN es una técnica analítica basada en la medición de los rayos gamma característicos emitidos por los isótopos de la muestra que son producidos por irradiación con neutrones térmicos. Generalmente, la muestra y el estándar son irradiados por un flujo de neutrones en un reactor de investigación durante un tiempo seleccionado. Después de la irradiación y de un decaimiento radioactivo apropiado, el espectro en energía de los rayos gamma es medido por conteo mediante un sistema de detección de alta resolución.  Las energías de los rayos gamma sirven para determinar los elementos presentes en la muestra, y el número de rayos gamma de una energía específica para determinar la cantidad del elemento en la muestra.

 

El AAN es muy utilizado, por su alta sensibilidad, especificidad, robustez, para análisis que requieren de un alto grado de exactitud (metales preciosos, tierras raras), y confiabilidad. Es bastante utilizado internacionalmente en análisis certificado de materiales de referencia.

 

El IPEN, conciente de la importancia que tienen los análisis en muestras diferentes, cuyos resultados son dirigidos a la toma de decisiones en diferentes campos, ha venido desarrollando métodos de AAN para ponerlos al servicio de la comunidad científica e industrial.

 

En el Perú, el AAN se inició en el año 1978, con la puesta en operación del Reactor Peruano de Potencia Cero (RP0) con 1 vatio de potencia. En esta facilidad crítica, a la que se sumó en el año 1982 un generador de neutrones de 14 MeV, un grupo de investigadores inicia la formación de personal y la ejecución de trabajos de investigación, algunos de los cuales fueron realizados en conjunto con la Comisión de Energía Nuclear de Argentina. Es el caso del AAN de vanadio en petróleo utilizando un conjunto crítico, en 1981. En 1984, se llevó a cabo la evaluación de reacciones inducidas (n, p) en el análisis por activación neutrónica de titanio en materiales geológicos. En 1985, se hizo la determinación simultánea de Zn, Cu, Mn, In, As, y Sb en concentrados de zinc, con lo que años más tarde se hizo un intercambio de resultados en muestras de concentrados de Cu, Zn, y Pb con la Dirección de Investigaciones de Centromin Perú, y de cuya comparación se obtuvieron resultados concordantes.

 

En 1989, con la puesta en marcha del reactor nuclear RP 10, de 10 MW de potencia, se accedió a la oportunidad de poner en marcha la técnica de AAN en toda su potencialidad y aplicarla a diversas investigaciones de interés para la comunidad científica e industrial nacional. Entre otros, se trabajó para determinar los elementos nutrientes y tóxicos en alimentos, el análisis multielemental de muestras geológicas, minerales, de concentrados (prospección, exploración y explotación de recursos mineros) arqueológicas, ambientales, de prevención y remediación.

 

Hasta 1995, el laboratorio trabajó exclusivamente con el método comparativo clásico, es decir, utilizando soluciones estándar para cada elemento que contiene la muestra. En el caso de activación se analizó un promedio de 24 elementos, obteniéndose muy buenos resultados. Sin embargo, la demanda creciente de análisis multielemental incrementó la necesidad de utilizar un método más accesible en donde los costos sean más bajos, para así desarrollar un método empleando un solo estándar en el análisis de todos los elementos. En 1995, se desarrolló en el IPEN el método K0, bajo la dirección de Eduardo Montoya, aplicable al análisis multielemental cuantitativo de muestras diversas. Éste descansa sobre bases teóricas y rigurosas, y resulta relativamente fácil, ya que la complejidad de los cálculos son minimizados por programas desarrollados en el IPEN, obteniéndose de este modo resultados exactos, reproducibles, confiables y que pueden mantenerse bajo control estadístico.

 

En 1998, dentro del programa para América Latina del OIEA, se inició el proceso de implementación del sistema de la calidad dentro de la NTP ISO 17025, incluyendo la técnica de AAN, con el fin de demostrar capacidad y competitividad. Cabe destacar el uso de materiales de referencia certificados para desarrollo y aseguramiento de la calidad de los resultados, y la participación [¿DEL IPEN?] por lo menos 2 veces al año en rondas de comparación de resultados entre laboratorios de unos 36 países y ensayos de aptitud, en diferentes muestras -como alimentos, materiales biológicos, geológicos, filtros cargados, agua, arcillas, sedimentos, suelos, hortalizas y alimentos enlatados- obteniéndose resultados satisfactorios de acuerdo a los requerimientos de la norma.

 

Hasta la fecha, en colaboración con el OIEA, se ha participado en diferentes proyectos en conjunto con otras instituciones, los cuales han servido para especializar y perfeccionar los métodos de análisis de interés social y económico.

 

 

En 1990, se llevó a cabo la identificación de áreas de interés en metales nobles en el Perú mediante análisis por activación neutrónica. El objetivo fue conocer el potencial de recursos de metales nobles valiosos y promover la utilización de ésta técnica capaz de detectar concentraciones trazas.

 

En 1995, en cooperación con SEDAPAL, se estudió de la calidad del agua subterránea en la cuenca del río Rímac y Chillón Lima.

 

Entre 1998 y 2000, en colaboración con el OIEA, se llevó a cabo un proyecto sobre aseguramiento de la calidad en laboratorios analíticos nucleares, cuyo fin fue diseñar un programa de esa naturaleza en el IPEN, así como establecer un sistema que asegure la calidad con miras a obtener un reconocimiento internacional y nacional de la capacidad técnica del laboratorio.

 

Entre 1997 y 2000 se realizó la determinación de metales preciosos y raros en concentrados y minerales por  AAN- k0 en minas del sur, cuyo objetivo fue desarrollar y mejorar la técnica de determinación de renio en concentrados de molibdenita, de oro y plata en concentrados de cobre e indio, y de galio en residuos de refinados de zinc electrolítico, de tierras raras en monacitas. Este proyecto se realizó en cooperación con la Refinería de Cajamarquilla.

 

Entre 2002 y 2003, se llevó a cabo el biomonitoreo de la contaminación de aire en Lima Metropolitana empleando especies vegetales. El estudio tuvo como fin identificar especies que puedan ser biomonitores de la contaminación del aire, determinar niveles de contaminación de metales utilizando el AAN, e identificar posibles fuentes de contaminación. Este proyecto se realizó en cooperación con la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

 

Entre 2002 y 2003, se determinó el grado de contaminación de elementos trazas y metales pesados en productos agrícolas consumidos por la población y cultivados a lo largo de la ribera del río Rímac.

 

También durante esos años, en cooperación con la Universidad Nacional Agraria la Molina, se evaluó por medio de AAN, el nivel de contaminación en tejido placentario, sangre del cordón umbilical, calostro y leche materna en mujeres gestantes y se determinó el nivel de transferencia placentaria de plomo y cadmio en condiciones de un ambiente contaminado.

 

Entre 2003 y 2004, en cooperación con PROVILLA y CONCYTEC,  se hizo el monitoreo  de la contaminación ambiental por metales pesados en los pantanos de Villa, utilizando biomonitores y la técnica de AAN.

 

Entre 2004-2005, en cooperación con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se identificó las colecciones arqueológicas para la creación de una base de datos referencial, usando técnicas analíticas nucleares y complementarias, con el fin de obtener una base de datos arqueológicos del Perú. Se trata de caracterizar los cerámicos de la cultura Nazca con técnicas analíticas nucleares.

 

Paralelamente a los trabajos de investigación, se ha prestado servicios a instituciones y empresas de análisis multielemental en muestras de plantas medicinales, materiales odontológicos, tejidos biológicos, elementos pesados en plantas medicinales, alimentos enlatados, carbón, tabletas farmacéuticas, lixiviados de cobre y pólvora. Se ha realizado análisis de  renio en molibdenita; uranio, oro y plata en minerales; tierras raras en minerales; tierras raras, oro y plata en arenas pesadas; tantalio en minerales; uranio (rango amplio de concentraciones) en minerales; minerales, concentrados y selenio en cápsulas proteicas; análisis de elementos tóxicos en vidrios (filtros) cargados con contaminantes y análisis de gemas.

 

A inicios del presente año, debido a que las técnicas analíticas tienen limitaciones, se ha adquirido un equipo de absorción atómica de última generación para complementar los requerimientos de usuarios internos y externos, lo cual ha sido fructífero por cuanto las aplicaciones se han incrementado apreciablemente.

 

OPTIMIZACIÓN DE PROCESOS USANDO TRAZADORES

 

Las sustancias radiactivas tienen las mismas características que las sustancias no radiactivas integradas a las plantas de procesamiento. Sin embargo, el hecho de que emiten radiactividad nos permite rastrearlas sin perturbar los procesos. Así, por ejemplo, podemos seguir pequeñas cantidades de una o más sustancias ( trazadores radiactivos o radiotrazadores) que pasan por tuberías, equipos y máquinas, detectando desde el exterior, la radiactividad emitida por estas sustancias incorporadas al proceso. Esto permite medir los flujos de las sustancias dentro de los compartimentos de la planta, para controlarlos y ponerlos en condiciones ideales de producción. En la optimización de la producción se usa técnicas de radiotrazadores con las que se supervisa el flujo de cualquier material en estado sólido, líquido o gaseoso, incluyendo partículas finas en suspensión, sin limitaciones de accesibilidad o distancia. Estas técnicas son aplicadas a la minería, la industria, sistemas de transporte de agua con fines de generación de energía o para tratamiento de potabilización, entre otras cosas. Con ello se obtiene los parámetros fundamentales para tomar decisiones de optimización de los procesos de producción, con disminución en los impactos ambientales.

 

También se puede detectar anomalías de producción, tal es así que con fuentes radiactivas y detectores colocados en puntos estratégicos de paso de material, se detecta situaciones anormales en los procesos, lo que permite repararlas a tiempo sin detener la producción.

 

RADIOGRAFÍAS NUCLEARES

 

Las radiografías con rayos gamma son ampliamente utilizadas en las empresas mineras para hacer control de calidad de soldaduras, evitando situaciones complejas resultantes de roturas y filtraciones de tuberías, por ejemplo. Las técnicas radiográficas modernas dejan al descubierto los más pequeños detalles de las piezas de maquinarias en funcionamiento, permitiendo así adoptar medidas correctivas antes de que ocurran desastres tecnológicos, los que generalmente terminan causando daños al medio ambiente.

 

CONTROL DE RIESGOS DE LA MINERÍA

 

Uno de los riesgos que surge durante las labores mineras, es la irradiación con radón, un gas radiactivo presente en las minas, por lo que debe efectuarse evaluaciones periódicas para identificar las minas donde se sobrepasan los niveles permisibles de radón.

 

La sociedad civil está preocupada por el impacto ambiental de la minería. Por tal razón, cada gran empresa minera cuenta con laboratorios avanzados para monitorear la difusión de contaminantes, disminuir los impactos ambientales, y llevar a cabo trabajos de remediación donde sea necesario. De cumplirse tales propósitos, al concluir las operaciones de una actividad minera (cierre de mina), se podrían restablecer en lo posible, las condiciones naturales iniciales, según lo exigen las normas ambientales vigentes.

 

La mayoría de las instituciones interesadas en preservar el medio ambiente no cuenta con técnicas para identificar los verdaderos riesgos de contaminación. Sin embargo, las empresas mineras podrían proporcionar esta información y mostrar resultados de mediciones de la dispersión de contaminantes. Precisamente, la técnica de los radiotrazadores es valiosa para identificar la fuente de origen y la dinámica de la contaminación ambiental, sea por aire, suelo, aguas superficiales o subterráneas. Estos datos son necesarios para tomar acciones correctivas tempranas y eficaces, evitando así riesgos innecesarios para la población y el medio ambiente. Obviamente, si es el caso, también es posible mostrar, mediante este método, que una planta no contamina. Las técnicas de los radiotrazadores nucleares brindan informaciones inapelables, debido a que los sistemas de adquisición y procesamiento de datos de última generación son ajenos a intereses e ideologías particulares.

 

Hoy en día, las técnicas nucleares son ampliamente usadas en minería e industria, como también en monitoreo ambiental de contaminantes, habiéndose obtenido valiosa información sobre recursos hídricos subterráneos, la misma que ha permitid una mejor gestión de las empresas mineras, energéticas y de abastecimiento de agua y de aguas residuales.

 

BIOMINERÍA

 

Esta tecnología usa especies microbianas y vegetales para procesos de extracción o transformación de minerales (biolixiviación) y para la mitigación del efecto causado por la contaminación ambiental por drenajes ácidos y residuos de la industria minera (bioremediación). En nuestro país, la biolixiviación bacteriana ha sido aplicada –con diversos niveles de éxito- en procesos de minería desde hace más de 25 años. Uno de los casos más exitosos ha sido el uso de esta tecnología para la recuperación de oro residual atrapado en mineral de arsenopirita en la mina Tamboraque (Huarochirí, Lima) usando bioreactores en un proceso patentado llamado Biox.

 

El IPEN ha incursionado en la biominería como resultado del análisis de oportunidades y el benchmarking realizados durante la elaboración de su Plan Estratégico Institucional en el 2002. En octubre del 2003, gracias a una subvención obtenida del CONCYTEC, y en colaboración con la empresa minera Fortuna y la Universidad Cayetano Heredia, se empezó a trabajar en el tema “Caracterización molecular de la biodiversidad de microorganismos en tanques industriales de biooxidación de arsenopirita para la recuperación de oro”, conducido por los biólogos Martha Ly, José Espinoza y Milagros Quintana. En el año 2004 se logró la aprobación del proyecto “Bioremediación de Minas Abandonadas en el Perú” ante el OIEA, bajo la conducción de los biólogos Marco Espinoza, José Espinoza y Martha Ly. En este proyecto, el IPEN está acompañado por la Universidad Cayetano Heredia y la empresa Golder Associates y, en el presente año, se ha hecho la prospección de sitios mineros abandonados aparentes para el proyecto, resultando elegidos dos pasivos mineros al sur del Departamento de Huancavelica, Provincia de Castrovirreyna: la bocamina Dollar y los relaves abandonados a orillas de la Laguna Pacococha. Estos lugares están considerados por el MEM como prioridades 2 y 1, respectivamente, por constituir un peligro potencial muy grande para las aguas del río Pisco, principal fuente de agua para el norte del Departamento de Ica.

 

Los biotecnólogos, ecólogos, microbiólogos y botánicos peruanos tienen una gran oportunidad y un importante desafío científico y tecnológico en la bioremediación de estos pasivos ambientales mineros. Así como existen microorganismos capaces de proliferar en medios extremadamente ácidos que pueden abaratar la extracción de minerales por el proceso de biolixiviación, así también existen numerosas especies de algas, musgos y plantas superiores que son utilizados en la actualidad en procesos de remediación ambiental, como, por ejemplo, en la formación de bofedales o humedales donde se siembran totoras o juncos que cambian el pH de las aguas ácidas drenadas de minas abandonadas con lo que convierten en aguas aptas para la vida, tras un lento proceso bioquímico.

 

En el IPEN se está consolidando un grupo de trabajo para la bioremediación de minas abandonadas en el marco del proyecto financiado parcialmente por el OIEA, que incluye tanto a profesionales de planta del IPEN como a un grupo de jóvenes profesionales (biólogos, geólogos, ingenieros y químicos) provenientes de las universidades y empresas, y que están interesados en trabajar y desarrollarse profesionalmente en esta especialidad. Recientemente se ha conseguido información sobre un grupo de biólogos que trabajan en sitios mineros abandonados del río Santa, en Ancash, desarrollando la bioremediación de drenajes ácidos con la técnica de humedales, y que están interesados en hacer trabajos en colaboración con el IPEN para trabajar en este tema.

 

DESPUNTE DE LA MINERÍA DEL URANIO

 

Como muestra de los vaivenes del valor de las materias primas en relación con la tecnología y los requerimientos mundiales podemos mencionar el caso del uranio.

Con el descubrimiento del potencial energético y estratégico del uranio, en los años 50, en todo el mundo se iniciaron programas de exploración uranífera. A fines de los años 80, al bajar la tensión mundial, disminuye el interés por ese material fisionable. Sin embargo, la duplicación de su precio, entre 1999 y 2004, y las previsiones de su crecimiento imparable, incentivan el interés empresarial por esta materia prima estratégica.

 

Entre 1954 y 1960, con la cooperación de Estados Unidos, en el Perú se identificaron 76 localidades uraníferas, descubriéndose numerosos indicios y anomalías en un territorio analizado de 20 000 kilómetros cuadrados.

 

En 1977, el IPEN y el Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con la asistencia técnica del OIEA, inició otra fase de prospección, incluyéndose experimentos para la concentración y refinación de minerales radiactivos, con vista a la explotación de yacimientos de uranio. Se efectuaron reconocimientos terrestre y aéreo con detectores de radiactividad, analizándose física y químicamente grandes cantidades de mineral, y examinándose unos 200 km de labores subterráneas. Se llegó a determinar que unos 376 450 kilómetros cuadrados del territorio tenían posibilidades de contener uranio.

 

El trabajo permitió delimitar 7 ambientes geológicos divididos en 32 unidades de prospección, las más favorables de las cuales se encontraron en Junín, Pasco, Ayacucho y Puno. Se escogió Puno, en la región de Macusani, donde se trabajó unos 1 000 kilómetros cuadrados del prospecto de Chapi. Se identificó unas 3 396 toneladas de uranio. Considerando las características de la región, se estima que el potencial asciende a 30 000 toneladas en todo el distrito uranífero de Macusani.

 

En 1980, para promover la exploración, explotación y beneficio de minerales radiactivos en el Perú, se promulgó el Decreto Ley 23112. Sin embargo, el interés empresarial por el uranio decayó.

 

Hoy en día las preocupaciones crecientes sobre el calentamiento global y la contaminación han provocado que convenciones internacionales se preocupen por limitar el consumo de combustibles fósiles. Una de las alternativas viables para la generación de energía eléctrica sin emisión de gases invernadero es la proveniente de la fisión del uranio. La combustión de uranio en una planta nuclear no emite contaminantes a la atmósfera. El combustible libera energía y se convierte en residuo radiactivo, para ser procesado en plantas especiales, y luego almacenado definitivamente en estancos que soporten tiempos muy largos y eviten contacto con la población.

 

Desde 1984, la demanda de uranio empezó a aumentar, hasta alcanzar el doble de la producción en el año 2000. Según algunos analistas, el año 2010 llegará a su punto crítico. Actualmente, las minas proveen el 55% de la producción, el proveedor secundario viene principalmente del reprocesamiento de combustible usado y del desmantelamiento de cabezas nucleares. Por otro lado, varios países anuncian aumento de la demanda de uranio. En el 2015 Rusia duplicará su capacidad nuclear y China demandará 20 000 megavatios.

 

Como van las cosas, el futuro será nuclear, y el Perú es uno de los países con experiencia en este campo, adquirida en la exploración uranífera y en la explotación de un reactor nuclear de investigaciones. Sin embargo, cabe señalar que el uranio, a pesar de su valor estratégico, sigue siendo materia prima, a partir de la cual, con ciencia y tecnología, se construye reactores nucleares para generar energía eléctrica o para la investigación de nuevos materiales.

 

TÉCNICAS NUCLEARES EN BENEFICIO DEL MEDIO AMBIENTE

 

Las técnicas nucleares tienen diversas aplicaciones en la conservación del medio ambiente, algunas de las cuales facilitan la evaluación de los parámetros de transporte de aguas superficiales contaminadas y otros desechos, derivadas de la actividad industrial, minera y doméstica, que son vertidas en el medio ambiente.

 

Una de las técnicas nucleares muy usadas consiste en la aplicación de sustancias radiactivas, las que, incorporadas al sistema en estudio, proporcionan información sobre su comportamiento, mediante la detección y el análisis de la radiación emitida.

 Así, los radiotrazadores se usan eficientemente para estudiar la hidrodinámica de unidades de tratamiento de agua potable y de aguas residuales (lagunas de estabilización y reactores anaeróbicos de flujo ascendente), con fines de optimización de las operaciones. También, mediante esta técnica, se evalúan canchas de relave minero, a fin de determinar las filtraciones con elementos contaminantes que deterioran los sistemas hídricos.

 

Uno de los principales problemas que afecta a las zonas costeras, y en especial a la bahía de Chimbote, es su alta contaminación. Efluentes municipales de origen humano, así como de actividades productivas (siderúrgicas, pesqueras, harineras), son vertidos a diario al medio ambiente, específicamente al mar, en lo que se considera un gran colector, contaminando las aguas de la Bahía y propiciando la aparición de una serie de enfermedades infecciosas que afectan a miles de pobladores de dicha localidad.

 

Aplicando la técnica de radiotrazadores, el IPEN ha contribuido en proyectos que buscan la solución del problema ambiental mencionado, mediante la determinación de  los parámetros de dispersión y de declinación bacteriana de contaminantes en cuerpos de aguas residuales vertidas en el mar. Adicionalmente, se determinó la migración o desplazamiento a partir de futuras áreas de descarga, en los casos que se consideran proyectos de disposición mediante emisarios submarinos. Estos estudios contribuirán al diseño eficiente de los emisarios submarinos a instalar.

 

Otra de las técnicas nucleares es el análisis de elementos químicos por activación neutrónica; mediante la cual se ha determinado los niveles de contaminación del río Rímac ocasionados por los pasivos ambientales mineros existentes en las riveras del mencionado río.

 

Como puede verse, el IPEN cumple un rol protagónico en el desarrollo de una industria y minería limpia.

 

CICLO HIDROLÓGICO

 

El agua en la Tierra se encuentra en movimiento constante. Los cambios de fase que sufre el agua durante el ciclo, sumados a los efectos que tienen las variaciones de temperatura y altitud sobre el nivel del mar sobre las masas de agua, originan cambios de las concentraciones de los isótopos del hidrógeno y oxígeno. Asimismo, el radiocarbono producido por la colisión de los rayos cósmicos con los elementos que constituyen las moléculas del aire es aplicado en las técnicas nucleares en hidrología.

 

Para el estudio del ciclo hidrológico son muy útiles los isótopos. Los isótopos son elementos químicos que tienen masas atómicas diferentes, químicamente no hay diferencias entre las propiedades de un elemento “normal” (el más abundante) y su isótopo, la diferencia es física, originada por la cantidad de neutrones que tienen en el núcleo. La mayoría de los elementos tienen isótopos naturales o ambientales.

 

Por su origen, los isótopos pueden ser naturales o artificiales. Por sus propiedades pueden ser radioactivos o estables. Solamente los isótopos del hidrógeno tienen nombre propio: al hidrógeno 2 se le denomina deuterio y al hidrógeno 3 se le denomina tritio; al resto de los isótopos se les denomina por su símbolo químico y su masa atómica. Las masas atómicas de elementos químicos de la tabla periódica corresponden al promedio ponderado de la masa del elemento “normal” y de todos los isótopos que tiene el elemento en la naturaleza.

 

RECURSOS HÍDRICOS

 

La hidrología isotópica es otra técnica nuclear valiosa en hidrogeología, debido a que permite obtener un mayor conocimiento de la dinámica de masas de aguas superficiales, subterráneas y atmosféricas tanto a escala local como regional, mediante el monitoreo de trazadores ambientales de oxígeno, hidrógeno, carbono, entre otros elementos, y el monitoreo de trazadores artificiales inyectados en el sistema hidrológico en estudio.

 

Los isótopos naturales de mayor uso en hidrogeología son el deuterio (estable), tritio (radioactivo), oxígeno 17 y oxígeno 18 (estables), carbono 13 (estable) y carbono 14 (radioactivo); y, los radioisótopos yodo 131, oro 198, tritio, tecnecio 99, lantano 140 y bromo 82.

 

Los análisis de aguas de lluvia indican que las concentraciones del oxígeno 18 y deuterio varían en función de la altitud sobre el nivel del mar del área de ocurrencia de lluvias. Estas variaciones revelan que las concentraciones de estos isótopos pesados disminuyen con la altitud.

 

Las aguas sometidas a evaporación incrementan su concentración de isótopos más pesados debido al fraccionamiento isotópico, propiedad de los isótopos que determina que en una masa de agua sometida a evaporación, los isótopos más pesados se quedan en mayor proporción en la fase líquida, y los más ligeros en la fase de vapor.

 

Las variaciones de las concentraciones isotópicas de los elementos contenidos en las masas de agua, están en función de las variaciones de parámetros hidrogeológicos. Esta particularidad permite la medición de caudales en ríos y canales, la determinación del origen de aguas subterráneas, la determinación de la capacidad de recarga de acuíferos y del potencial geotérmico de aguas termales.

 

El IPEN, a través del uso intensivo de las técnicas isotópicas, ha logrado resultados relevantes en beneficio de la sociedad; entre ellas, el estudio del acuífero de Lima, en el que se determinó su sobreexplotación. Asimismo, estableció que existe contribución de aguas de la vertiente del Atlántico a la cuenca del Pacífico a través del túnel Graton en San Mateo, en la cuenca del Rímac.

 

Los estudios ejecutados en la cuenca del río Cañete han demostrado que el tiempo de residencia de las aguas subterráneas en el sistema cárstico en la cuenca alta de este río, es de varios años y, por tanto, su importancia como reserva hídrica.

 

En la zona del altiplano, en el proyecto “Pasto Grande”, se estudió las fugas de agua en el embalse construido, previéndose la necesidad de asegurar el suministro de agua para los departamentos de Moquegua y Tacna mediante la determinación de la recarga de los acuíferos en explotación.

 

En la presa de Yuraccmayo se midió la velocidad y dirección de aguas subterráneas, determinándose el origen de las filtraciones.

 

En las zonas geotérmicas del sur del Perú, se identificó el origen de la recarga de las fuentes geotérmicas para su aprovechamiento.

 

Las investigaciones en el sector del río Chillón del acuífero de Lima permitieron conocer que su recarga es estacional, vale decir en épocas de lluvia.

 

En estos últimos dos años se han estudiado la hidrodinámica de las filtraciones del nivel 4200 de la mina San Rafael de Puno, y las filtraciones en las galerías de una mina ubicada en la sierra del departamento de Lima, lográndose ubicar la procedencia de las mismas.

 

Por lo tanto, las técnicas nucleares aplicadas en la hidrología, son herramientas muy útiles para la gestión integral de los recursos hídricos, teniendo en cuenta que el agua tiende a ser un recurso cada vez más escaso.

 

 

CIENCIA DE MATERIALES

 

Tradicionalmente se ha considerado que el campo de la ciencia de los materiales es el de los materiales no vivientes. Esto implica que se ubica en las intersecciones de la física, la química y la ingeniería. Pero con el desarrollo actual de la ciencia se ha descubierto un gran potencial en las ciencias biológicas. Así, las biomoléculas, células y virus empiezan a utilizarse para fabricar y organizar materiales que difícilmente se podrían producir si sólo se usaran técnicas de síntesis tradicionales. La nanotecnología y la biotecnología se complementan en forma cada vez más creciente, por lo que es posible esperar que en un futuro cercano exista una relación casi natural entre ellas.

 

En la ciencia de los materiales esencialmente se estudia la correlación entre las propiedades microscópicas –interacción entre átomos y moléculas– y las propiedades macroscópicas –mecánicas, térmicas, eléctricas, ópticas y magnéticas– de los materiales. Su campo de trabajo se sitúa entre las ciencias básicas -física, química y biología- y la ingeniería.

 

El estudio de los materiales modernos está generando nuevas estructuras sólidas, para las cuales las predicciones de la teoría clásica de los sólidos tienen validez limitada. Esta nueva forma de producir materiales la constituyen los nanomateriales y las nanoestructuras, como elementos de esta nueva ola tecnológica denominada nanotecnología.

 

La manipulación de la dimensión y forma de los materiales a escalas nanométricas es fundamental para determinar las propiedades ópticas, eléctricas y magnéticas de los materiales. Gracias a esta tecnología podemos diseñar dispositivos micrométricos y nanométricos de gran funcionalidad.

 

Debido a que las nanopartículas tienen 100 o menos átomos, sus propiedades difieren de aquellos materiales con dimensiones mayores conformados por esos mismos átomos. Lo que hace interesante a las nanopartículas, es que sus dimensiones son del orden de algunas “longitudes críticas” (longitud de difusión térmica, camino libre medio, etc.), que caracterizan a muchos fenómenos físicos dotándolas de este modo de propiedades únicas.

 

En el Perú, la ciencia de materiales empieza recién a desarrollarse. Hay algunas actividades en la Universidad Nacional de Ingeniería, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (materiales funcionales y nuevos materiales), Universidad de Trujillo (metalurgia física) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (corrosión y polímeros). En el campo de los nuevos materiales se está trabajando en la fabricación y caracterización de óxidos de metales de transición en forma de nanoestructuras y nanopartículas, tales como el óxido de vanadio, titanio, tungsteno, cobre zinc y estaño.

 

MEJORAMIENTO GENÉTICO DE LA FIBRA DE ALPACA

 

La prospectiva de la fibra de alpaca señala que el principal nicho comercial futuro de los productos derivados de la alpaca son las prendas de fibra fina dirigidas a un sector comercial de alta capacidad adquisitiva en el mundo (El Estudio de la Prospectiva de la Alpaca al 2014, Reporte CONACS, 2004). La Norma Técnica Peruana 231.300, considera 4 categorías. El porcentaje de producción de fibra de las alpacas en el Perú, de acuerdo a esta categorización, es la siguiente: alpaca de vellón extra fino, el 20%; de vellón fino, 20%; vellón semifino, 30%; y, de vellón grueso, 30%. Lo que representa que sólo un 40% del volumen de producción actual se dirige a la producción de prendas textiles de alta calidad requeridas por el nicho comercial de consumidores de alta capacidad adquisitiva en el mundo. De otro lado, la tendencia de los últimos años ha sido la disminución progresiva del volumen de producción de fibra extrafina y fina, lo que representa un deterioro en la economía de los productores por sus menores ingresos, y una amenaza seria a la industria textil basada en la fibra de alpaca.

 

La demanda futura de fibra, tanto del mercado nacional como internacional, requerirá un aumento considerable de los hatos de animales con fibra fina mediante acciones concertadas que reviertan la actual tendencia de engrosamiento de la fibra. Es posible lograr este propósito en menor tiempo mediante la investigación y desarrollo de la genómica de la fibra de la alpaca. El uso de marcadores de ADN acelerará los programas de mejoramiento genético de la fibra, el manejo eficiente de reproductores y el fortalecimiento de los registros genealógicos de las alpacas de élite productiva. La transferencia tecnológica del uso de marcadores de ADN a los productores, permitirá: a) el acceso de los criadores de alpaca a un sistema de información digitalizado en red de los animales reproductores identificados con marcadores de ADN en los registros genealógicos; b) la aplicación de los marcadores de ADN asociados a la calidad de fibra en las actividades de mejoramiento genético por parte de los productores; c) el fortalecimiento del mercado nacional de reproductores por el intercambio comercial de animales identificados fenotípica y genotípicamente con marcadores de ADN, disminuyendo el riesgo de transmisión de genes no deseados en los hatos de animales en proceso de mejoramiento genético; y, d) la conservación de la diversidad productiva de las alpacas que actualmente se encuentran amenazadas, mediante la aplicación de estos marcadores..

 

El IPEN cuenta con un programa de genómica de la alpaca en colaboración con la Universidad Peruana Cayetano Heredia, el Instituto Peruano de Alpaca y Camélidos (IPAC), la Sociedad Peruana de Alpacas y Llamas (SPAR), CONOPA, Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (CONACS) y productores de fibra de Puno, Junín, Arequipa y Huancavelica. El Programa incluye un laboratorio dedicado a la genotipificación por secuenciamiento automático de ADN de estos animales (Proyecto de Cooperación Técnica 2005-2006 del Organismo Internacional de Energía Atómica); investigación y desarrollo de marcadores genéticos asociados al ADN de la fibra (Proyecto de Cooperación Técnica 2005-2006 de la Agencia Internacional de Energía Atómica, e INCAGRO FDSE 2005. Asimismo, se ha establecido cooperación con expertos internacionales del OIEA, Universidad Kebangsaan de Malasia y la Universidad de California-Davis.

 

Es importante señalar que, para fortalecer la cooperación interinstitucional para las investigaciones sobre la fibra de alpaca, el 17 de diciembre 2004 se firmó el Convenio Marco de Cooperación Científico-Técnica entre el IPEN e IPAC, uno de cuyos objetivos es mejorar la productividad de la alpaca.

 

MEJORAMIENTO GENÉTICO DEL ALGODÓN

 

El Perú es uno de los centros más importantes en diversidad biológica del algodón de fibra larga. Las variedades de fibra larga más populares son las denominadas Tangüis y Pima, que constituyen el  90% de la producción, y el restante 10% corresponde al algodón áspero y el del cerro.

 

El algodón Tangüis es muy suave al tacto, tiene una absorción excelente y presenta una afinidad tintoral alta. Además, es una variedad de algodón muy fuerte y resistente, características que aseguran prendas más fuertes y durables. Sin embargo, la fibra del algodón esta perdiendo su finura debido a un deterioro genético que está generando una disminución de su calidad y resistencia.

 

Durante muchas décadas, el algodón fue uno de los principales cultivos tradicionales de exportación del Perú, junto con la caña de azúcar y el café. Sin embargo, su importancia en la economía rural y como producto de exportación ha ido decreciendo en los últimos años. En el 2002, la producción de algodón se redujo considerablemente hasta constituir sólo el 3.5% de la superficie total sembrada en el país.

 

No obstante, la industria algodonera constituye una actividad económica importante, porque abastece de materia prima a 173 fábricas textiles nacionales y es fuente generadora en forma directa e indirecta de alrededor de 500 mil puestos de trabajo. En 1961, la industria algodonera tenía una participación en la producción mundial del 4.3% y exportaba mundialmente el 13% de su producción. En el año 2000 esta disminuye a 0.3% y 0.02%, respectivamente.

 

En la producción de algodón se puede señalar que el bajo rendimiento se debe al manejo agronómico deficiente, la existencia de minifundios y la limitada investigación de este cultivo. Adicionalmente, es importante mencionar, que otro de los principales factores que ha contribuido a la disminución de la producción del algodón peruano es el desconocimiento del grado de variabilidad genética y de relaciones intra-especificas que poseen nuestros cultivares de algodón.

 

El IPEN está comprometido en establecer las bases del conocimiento de la biodiversidad genética, la distancia genética y sus relaciones intra-especificas de algodón peruano usando marcadores moleculares. Es así que, en colaboración con el OIEA y el CONCYTEC, se está empezando a generar las huellas genéticas de este producto con tal fin.

 

Otro proyecto muy importante es el de la investigación genómica del algodón para identificar los genes asociados al inicio y desarrollo de sus fibras.

 

 

 

III  LA COOPERACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

 

El Perú tiene muy pocos científicos e ingenieros con potencial investigador y una reducida infraestructura física para la investigación. Ello hace que la cooperación interinstitucional entre universidades, institutos y empresas sea una necesidad urgente para avanzar en cualquiera de los campos.

 

La cooperación no es fácil, debido a la diversidad de los campos de investigación de los profesionales. La mayoría de ellos viajó al extranjero a trabajar en los laboratorios que les ofrecían un lugar, probablemente sin considerar mucho en la posibilidad de poder continuar sus investigaciones en el Perú. Para aquellos que han regresado al país, les ha resultado difícil encontrar otros investigadores con quienes trabajar, por lo que, generalmente, optan por seguir en contacto con sus directores de tesis o equipos de investigación de los países donde obtuvieron sus doctorados, sin que exista necesariamente una relación con la realidad del Perú.

 

Para integrarse en proyectos nacionales de investigación, los investigadores formados en el extranjero tienen que escoger un campo, el más cercano al de su formación doctoral, que se encuentre en las líneas de investigación de la institución que lo requiera.

 

Ante el reducido número de investigadores, otra necesidad urgente es la de priorizar los temas de investigación, así como impulsar la colaboración interinstitucional para desarrollarlos competitivamente.

 

LOS INSTITUTOS COMO ELEMENTOS DE INTEGRACIÓN

 

La concentración de esfuerzos en temas que conciernen al país puede lograrse en torno a los institutos especializados de ciencia y tecnología. En las universidades estatales, casi todos los científicos e ingenieros con grado de doctor obtenido en el extranjero, sólo se dedican a dictar cursos teóricos sin poder ocuparse de investigar. Sus bajas remuneraciones (300 dólares en promedio), les obligan a trabajar en una o dos universidades privadas adicionales. En la mayoría de las universidades privadas se da prioridad al dictado de cursos, actividad que constituye su principal fuente de ingresos. Las pocas excepciones son los investigadores que logran subvención de alguna empresa privada o institución extranjera, para efectuar investigaciones específicas relacionadas con sus planes de desarrollo.

 

Para que los investigadores se dediquen a investigar deben recibir por ello remuneraciones razonables. El asunto no es tan fácil de resolver, porque, en las universidades estatales, cada profesor tiene un nivel remunerativo independiente de que investigue o sólo dicte cursos. Esto significa que si se aumenta la remuneración a un profesor que hace investigación, debe darse un aumento general a todos los profesores, lo que lleva a un monto que no convence al Ministerio de Economía y Finanzas.

 

Hace una década se presentó un proyecto de ley referido a la carrera del investigador, mediante el cual se propuso que los investigadores percibieran un ingreso de acuerdo a su nivel académico y a su productividad, independientemente de su lugar de trabajo. Ese proyecto fue archivado bajo el argumento de que no respondía a las tesis económicas de entonces y, por otro lado, porque no correspondía a una definición de áreas de investigación prioritarias para el país.

 

Para impulsar la investigación aplicada en función de prioridades sectoriales, se crearon los institutos sectoriales de investigación. Allí, los científicos e ingenieros inicialmente se dedicaron a investigar o brindar servicios tecnológicos en beneficio de los sectores adscritos. Pero los institutos tampoco ofrecían remuneraciones decorosas. Como consecuencia de ello se produjo el conocido éxodo, diezmándose así el potencial científico y tecnológico que se había formado con tanto esfuerzo.

 

Actualmente, los institutos ofrecen remuneraciones significativamente mejores que en el pasado. En estas circunstancias, una de las formas de potenciar la ciencia y la tecnología es abriendo plazas de investigadores en los institutos. Los investigadores que ganen las plazas pueden seguir enseñando en la universidad, pero también realizar trabajos de investigación en los institutos. Esto permite también que sus alumnos tengan acceso a los laboratorios del instituto, dándoles así la oportunidad de obtener una buena formación teórico práctica.

 

El esfuerzo del Estado para fortalecer la ciencia y la tecnología tiene que darse en concordancia con una demanda real por parte de la sociedad. La primera demanda es cultural, y se refiere a las ciencias básicas, la que incrementa el conocimiento científico y tecnológico de la humanidad, y abre oportunidades para las aplicaciones tecnológicas. La segunda demanda viene de las empresas o instituciones que quieren mejorar los bienes y servicios que ofrecen al mercado o a la sociedad.

 

Los institutos tienen definidas sus áreas prioritarias, para cuyo desarrollo necesitan recuperar sus masas críticas de científicos e ingenieros. Esto será posible con la apertura de plazas para investigadores, las que incluso pueden ser atractivas para los profesionales que se encuentran en el extranjero.

 

En suma, los institutos pueden ser muy útiles para impulsar el desarrollo científico y tecnológico en nuestro país. Para ello se está estableciendo puentes con la sociedad y la empresa, y se está coordinando esfuerzos para optimizar el uso de los recursos en infraestructura y en potencial humano en áreas beneficiosas para el país. Cabe añadir que esta propuesta fortalece también el rol de la universidad, como fuente para una juventud ávida de investigar las fronteras del conocimiento.

 

CENTRO NACIONAL DE GENÓMICA

 

Una de las formas de cooperación internacional es que los participantes se pongan de acuerdo para investigar juntos algún tema de trascendencia. Entre los temas de carácter interinstitucional, alrededor del cual puede concentrarse esfuerzos, está el de la investigación sobre la diversidad genética, la que incluye por ejemplo la de los productos naturales que empieza a exportarse.

 

¿Cómo lograr alto valor agregado para nuestros productos naturales? El primer paso, sin lugar a dudas, es obtener la información genómica sistemática de esa biodiversidad, con la que se desarrollará aplicaciones comerciales dando alto valor agregado a los productos. Por ello, los laboratorios del mundo estudian miles de genomas de animales, plantas y microorganismos.

 

Un caso peruano emblemático del tema genómica lo constituye la papa, cuyo genoma ha sido y está siendo estudiado en instituciones internacionales, para identificar los genes que otorgan al tubérculo propiedades nutritivas, curativas y de resistencia a la agresión del ambiente (frío, sequía o plagas). El descubrimiento de propiedades ligadas a los genes daría derecho a patentes extranjeras, por cuyo uso tendríamos que pagar las regalías correspondientes.

 

El Perú puede obtener muchos beneficios de la farmacogenómica, la que permitiría identificar principios activos de la biodiversidad con función terapéutica. Esta actividad, que actualmente es realizada en forma reservada en las empresas farmacéuticas de países desarrollados, puede realizarse en el Perú. La demanda creciente de fármacos y nutracéuticos (alimentos con propiedades farmacológicas) en el mundo exige que empecemos a investigar en esta dirección.

 

En este marco ha surgido la bioinformática, una fusión entre la biotecnología y la informática, con la que se puede procesar la información que surge del análisis de los genes y modelar la estructura de las proteínas sobre las cuales se diseñen racionalmente nuevos fármacos, vacunas y marcadores de diagnóstico temprano.

Con la bioinformática se ha diseñado fármacos antiretrovirales que han mejorado sustancialmente la calidad de vida de los afectados por enfermedades retrovirales, como el sida. Un aspecto grave del sida es que después de la infección, el diagnóstico no es inmediato, mientras tanto el infectado puede contagiar a otras personas. La genómica investiga marcadores tempranos de la infección, con los que se disminuye la tasa de infección de este mal.

 

El genoma es un tema científico y tecnológicamente integrador, multidisciplinario e interinstitucional. Y en el Perú, ante la urgencia de conocimientos de los genomas de nuestra biodiversidad, la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), el Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria (INIEA) y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) han acordado realizar esfuerzos coordinados para el establecimiento de un Centro de Genómica, el que estará abierto a todas las instituciones del Perú. Este centro se levantará con el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dedicado a promover el desarrollo científico y tecnológico de países que se han comprometido a focalizar su investigación en temas relacionados con la paz y el desarrollo.

 

El prestigio de estas instituciones comprometidas en la formación del Centro de Genómica brindan la seguridad de que en un mediano plazo se podrán descubrir genes, principios activos y nuevos productos que permitirán al país mostrar que su potencial puede convertirse en realidad.

 

Al Centro de Genómica se le ha dotado de instalaciones, equipamiento, organización. Falta, sin embargo, completar el equipo científico y tecnológico que debe ser necesariamente multidisciplinario. Los biólogos moleculares peruanos no son muchos y se hallan dispersos en varias instituciones. Todos ellos entrarían en un solo laboratorio de biotecnología de una universidad de país desarrollado. Para lograr la masa crítica se requiere la participación del Estado, que para tal efecto tendría que dictar normas que permitan a los institutos abrir concursos de plazas para investigadores. La Ley de Presupuesto actual sólo permite concursos para militares, policías, diplomáticos, jueces, médicos y profesores, mientras que los laboratorios extranjeros convocan a nuestros investigadores científicos y tecnológicos. Es nuestro deber convocarlos para que trabajen en nuestro país en condiciones adecuadas.

 

COOPERACIÓN INTERINSTITUCIONAL PARA LA EDUCACIÓN

 

No podemos tener científicos e ingenieros competitivos sin una formación sólida en ciencias. Además, el sector educativo no ha funcionado bien por mucho tiempo, y esta realidad no podrá cambiarse en el corto plazo. Por ello, las instituciones dedicadas a la generación de conocimiento deben organizarse para contribuir al mejoramiento de la educación peruana, transfiriendo, de la mejor manera posible, parte del conocimiento que adquirió del sistema.

 

El Proyecto Huascarán, creado para llevar las comunicaciones electrónicas a los más apartados rincones del Perú, funcionará mejor cuando los contenidos que difunde sean más valiosos e interesantes. Las instituciones que tienen mucho que aportar en contenidos son las universidades e institutos de investigación, los que, a través de sus portales, deberían ofrecer cursos amigables sobre los temas que investigan o desarrollan.

 

El país cuenta con varios institutos especializados en ramas del conocimiento que podrían participar en este esfuerzo educativo. Entre ellos tenemos el Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (INGEMMET), que procesa información sobre nuestros recursos mineros y geotérmicos; el Instituto del Mar de Perú (IMARPE), dedicado al estudio de los recursos marinos y de la dinámica del mar peruano; el Instituto Geofísico del Perú (IGP), que se ocupa de la sismología, el vulcanismo y la física de la atmósfera; el Instituto Nacional de Investigación y Capacitación en Telecomunicaciones (INICTEL); el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN); el Instituto Tecnológico Pesquero (ITP); el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIEA); el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA); el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP); el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INIE); y el Instituto Nacional de Cultura (INC).

 

Cada institución científica, tecnológica o de creación de conocimiento, en general, está en la obligación de contribuir a la educación peruana, usando para ello las modernas tecnologías de la información y la comunicación.

 

Por otro lado, como el proceso de la enseñanza requiere comunicación directa, las instituciones podrían ofrecer conferencias de libre acceso a los profesores, sobre aquellos aspectos difundidos a través de sus portales. Asimismo, las direcciones regionales deberían organizar cursos y conferencias de los más connotados profesionales de las diversas universidades e instituciones.

 

Finalmente, dado que no hay escuelas especiales para niños altamente interesados en conocer mucho más de lo que les ofrece la escuela, tiene que promoverse un sistema de guías intelectuales, con la participación de profesionales peruanos con vocación pedagógica. Estos profesionales dedicarían una hora semanal a la conducción de los que, en un mediano plazo, tendrán el liderazgo de nuestro país.

 

En todo este esfuerzo colectivo, los medios de comunicación tienen el valioso papel de facilitar el flujo de información entre las entidades y personas involucradas en el proceso educativo, para que se mantenga una verdadera cruzada por la educación.

El asunto de la educación es de todos. Hemos recibido de la Nación los conocimientos que tenemos que transmitir a las nuevas generaciones. Sabemos que el profesorado necesita adquirir conocimientos, los que deben incrementarse permanentemente, y que tales conocimientos son resultado del trabajo de los investigadores científicos y tecnológicos. En aras del progreso del país tenemos que ponernos en acción.

 

 

EL CENTRO NUCLEAR AL SERVICIO DE LA INTEGRACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

 

A través del Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en la América Latina y el Caribe (Programa ARCAL), el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) ha participado en proyectos de investigación y desarrollo tecnológico con los países de la Región Andina. Mediante este programa, los laboratorios de electrónica y la planta de producción de radioisótopos del Centro Nuclear “Oscar Miró Quesada de la Guerra (RACSO)” han recibido la categoría de centros designados por ARCAL, cuya finalidad es brindar capacitación y desarrollo tecnológico para todos los países de la región.

 

El Perú también ha participado en proyectos binacionales, auspiciados por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con Ecuador y Bolivia, lo que ha significado el uso de tecnología generada en las instalaciones del Centro Nuclear “RACSO”.

 

Con el Proyecto Especial Binacional Puyango-Tumbes, el IPEN participa en la ejecución del Proyecto “Gestión Sostenible de Aguas Subterráneas”, el que busca evaluar los recursos hídricos y elaborar mapas hidrogeológicos de la región fronteriza entre Perú y Ecuador.

 

Gracias a la ayuda del OIEA, Perú y Bolivia han participado en la determinación del balance hídrico del lago Titicaca, y en la medición de los niveles de contaminación de dicho lago, utilizando las técnicas de radiotrazadores.

 

El Centro Nuclear “RACSO” está constituido por un conjunto de instalaciones construidas sobre una superficie de 14 Hectáreas. Destaca el Reactor de Investigaciones de 10 MW tipo piscina; la Planta de Producción de Radiosótopos, en la que se produce material radioactivo como: tecnecio 99m, yodo131, samario153 y otros radiofármacos usados en el campo de la salud, agricultura e industria.

Los laboratorios de física y química nuclear juegan un papel importante para el desarrollo de actividades de investigación y desarrollo tecnológico. El Laboratorio Nacional de Calibraciones, recientemente equipado gracias a la cooperación técnica internacional, es parte de la moderna infraestructura del Centro Nuclear para apoyar actividades a nivel nacional. Además, existe un Centro Nacional de Protección Radiológica, almacenes de residuos radiactivos, auditorios e instalaciones de alojamiento para expertos y especialistas visitantes.

 

El Centro Nuclear “RACSO”, construido entre 1980 y 1989, gracias a un contrato entre el IPEN y la Comisión Nacional de Energía Atómica de la República Argentina, a un costo de 120 millones de dólares, constituye la inversión más importante hecha por el Estado peruano en los campos de la ciencia y la tecnología.

 

En ese marco, y dado que el Centro Nuclear “RACSO” posee instalaciones modernas para el desarrollo de proyectos y actividades de investigación tecnológica únicas en la región, constituye un medio de integración ideal para los países de la sub región andina como Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, los que no están en capacidad de construir una infraestructura tecnológica equivalente.

 

Estamos avanzando en esa dirección. Así, el Acuerdo General de Integración y Cooperación Económica y Social para la Conformación de un Mercado Común entre Perú y Bolivia contempla cooperación en el campo científico y nuclear. En ese camino, el Centro Nuclear RACSO debe constituirse en un Centro Regional que permita generar y transferir conocimientos entre nuestros propios países, dando valor agregado a la producción de bienes y servicios en la subregión andina.

 

La conversión del Centro Nuclear “RACSO” en un Centro Regional abierto para a Comunidad Andina podría ser complementada igualmente con la cesión del Reactor de Potencia Cero (RP0) que el Gobierno del Perú puede ofrecer a sus homólogos de la región.

 

De esa manera, se estaría iniciando un real proceso de integración científica y tecnológica, la que es necesaria para aumentar las posibilidades de contar con masa crítica en algunos campos de la innovación tecnológica, y para buscar competitividad de los productos y servicios de la región. En una época mundial de integraciones en regiones de libre comercio, este paso es fundamental para enfrentar las exigencias del mercado internacional.

 

LOS PIONEROS DE LA COOPERACIÓN PERÚ-BRASIL: CIENCIA TRANSMAZÓNICA

 

En la historia de la humanidad, los pioneros de la cooperación internacional, y de los esfuerzos de integración regional, han sido científicos ansiosos de intercambiar experiencias para avanzar en la expansión de las fronteras del conocimiento. En el caso de Brasil y Perú, esta relación está reforzada por las condiciones geográficas y culturales.

 

A pesar de la diferencia –pequeña, es verdad– de idioma con el Perú, Brasil es el país en el que los peruanos tienen mayor facilidad para integrarse socialmente. La visión similar que de la vida tienen brasileños y peruanos, hace que muchos compatriotas se sientan mejor que en casa. Por ejemplo, la música del noreste brasileño, típicamente de raíz africana, es atractiva para blancos y negros de todas las regiones de Brasil. No existen los prejuicios musicales tan comunes en el Perú. Por otro lado, no se perciben barreras sociales entre científicos, pues los grandes profesores universitarios y sus alumnos comparten amigablemente fiestas y reuniones sociales. Los estudiantes peruanos en Brasil se sienten tremendamente incentivados por la confianza que los líderes les prestan.

 

Según informes del Consejo Nacional de Investigación de Brasil (CNPq), en ese país trabajan unos 5 000 científicos calificados, que dinamizan la investigación. De ese total  500 son extranjeros; entre los cuales figuran, en primer lugar, 224 de nacionalidad argentina,  a los que en número siguen  115 investigadores  de  procedencia  peruana..

 

Los más brillantes estudiantes peruanos han encontrado en Brasil el canal para su realización profesional. Parten con becas otorgadas por el CNPq, la Coordinación de Perfeccionamiento de Enseñanza Superior (CAPES) y el Fondo de Asistencia Estatal a la Investigación (FAPESP), entre otros.

 

Todo becario llega a Brasil con su tema de tesis, lo que significa una inmediata integración a un grupo de trabajo y el acceso a la variadísima bibliografía científica y tecnológica, mediante los diversos sistemas de información.

 

Todo ello ha contribuido para que se establezca un puente entre las universidades peruanas y brasileñas. Por otro lado, por la cercanía entre los países, los peruanos en Brasil no han perdido contacto con el Perú. El Dr. César Camacho, egresado de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), directivo del Instituto de Matemática Pura y Aplicada (IMPA) de Río de Janeiro –considerado como uno de los más prestigiosos científicos de Brasil– con el apoyo de ese país, ha promovido la fundación en Lima del Instituto de Matemáticas y Ciencias Afines (IMCA), administrado por la UNI, San Marcos y Católica. Brasil otorga recursos para ofrecer ingresos decorosos a profesores de esas universidades dedicados a la investigación. La colaboración de Brasil, a través del IMPA, ha permitido la organización en Lima de cursos y seminarios de muy alto nivel, con la participación de científicos de Brasil y del mundo entero. Asimismo, se ha publicado libros para el mejoramiento de la enseñanza de las matemáticas.

 

El Instituto de Investigaciones Energético Nucleares de Sao Paulo ha colaborado con el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) para la construcción de celdas especiales para la fabricación de discos de iridio 192, necesarios para la radiografía industrial, y ha cooperado con la automatización de los procesos de producción y control de calidad de radioisótopos y radiofármacos. Por otro lado, los físicos del IPEN y de la Universidad de Campinas están trabajando para el desarrollo de microbaterías que utilizan películas delgadas de nuevos materiales. Asimismo, el IPEN y la Universidad de Campinas han trabajado en la búsqueda de patrones internacionales de datación de muestras geológicas peruanas, útiles para la prospección de minerales.

 

Cabe resaltar que, gracias a científicos peruanos radicados en el Brasil, se ha establecido trabajos de colaboración, entre Brasil y Perú, sobre temas de gran importancia nacional. Por ejemplo, el físico nuclear peruano Erich Saettone (Universidad de Sao Paulo) y el arqueólogo Walter Alva (Museo Arqueológico Nacional Brüning), utilizando tecnologías modernas de plasma, han analizado objetos arqueológicos de Sipán para explicar cómo la cultura moche dominaba técnicas metalúrgicas sofisticadas para el tratamiento del oro.

 

En suma, para los científicos peruanos y brasileños, la formalización de la cooperación entre Brasil y Perú será el corolario natural de una historia común rica en intercambio científico y tecnológico, el que, según las proyecciones, aumentará cada vez a mayor ritmo para beneficio de ambos países

 

 

LA COOPERACIÓN REGIONAL EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

Organizado por el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC), en el 2003 se realizó la Primera Reunión de Ministros y Altas Autoridades en Ciencia y Tecnología bajo el ámbito del CIDI. En esta reunión quedó claro que la integración de la Región empezará en los campos de la ciencia, en los que se fundarán también las bases de la competitividad de cualquier país. Los países miembros de la OEA están empezando a preocuparse por el tema de ciencia, tecnología, innovación y desarrollo buscando la forma de encararlo integral y regionalmente. Se ha comprendido que los recursos necesarios para desarrollar tecnologías avanzadas y competitivas son demasiado grandes para ser afrontados por un solo país. Esta realidad está provocando soluciones regionales, que es la mejor forma de optimizar el uso de los recursos para lograr el bienestar de las poblaciones y establecer relaciones de confianza que aseguren la paz y el desarrollo.

 

En el campo nuclear se ha dado un paso significativo: el Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en la América Latina y el Caribe (ARCAL). En virtud de este Acuerdo, el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), centros médicos y varias instituciones nacionales de ciencia y tecnología, han participado en proyectos de investigación, desarrollo e innovación tecnológica con instituciones similares de 20 países del continente americano.

 

La experiencia del ARCAL puede extenderse a otros campos de la ciencia y la tecnología, como por ejemplo a la biotecnología y a la ciencia de materiales, para así dotar de mayor valor agregado a nuestros productos biológicos y mineros.

 

CIENTÍFICOS PERUANOS EN EL MUNDO

 

Varios científicos peruanos que trabajan en Estados Unidos publican y tienen patentes. Conocido es el caso del Dr. Jorge Seminario, ex investigador del Instituto Peruano de Energía Nuclear, dedicado –en una universidad norteamericana– a la “molectrónica”, relacionada con los materiales de dimensiones moleculares, los que, gracias a los dispositivos electrónicos cada vez más pequeños y rápidos, van a impulsar la tecnología del siglo XXI. En cierta forma, se trata de convertir las moléculas en dispositivos electrónicos. A la par que investiga, Jorge Seminario y su institución patentan los resultados de su investigación.

 

Incentivados por el reinicio de la democracia, a principios de los años 80, muchos científicos regresaron al Perú. Sin embargo, la realidad económica y estructural de las instituciones científicas y tecnológicas empañaban el horizonte. La mayoría de ellos se fue definitivamente, pero con la decisión de participar en el desarrollo científico y tecnológico del país desde donde se encontraran. Hoy, podemos asegurarlo, muchos de esos científicos peruanos, cuentan con muchas formas y canales para hacerlo.

 

Laboratorios paupérrimos, cien dólares al mes en un puesto de profesor no nombrado, era  lo que se ofrecía a los investigadores que regresaban al país en los años 80. Los científicos que se quedaron debieron conseguir subvenciones extranjeras para investigar, al precio de que sus investigaciones respondieran a planes de esas fuentes de financiamiento.

 

En el año 93, los científicos que se quedaron tuvieron la idea de convocar a los “exiliados” a una reunión de fin de año: “La Fiesta de la Ciencia” en el Parque de Miraflores, luego de la cual surgió la iniciativa del “Encuentro Científico Internacional (ECI)” donde expusieran los avances científicos y tecnológicos que habían obtenido o estaban por obtener en sus laboratorios de origen.

 

Hoy en día, se ha generado un “Red Internacional de Ciencia y Tecnología” de científicos peruanos, a la que se han unido científicos amigos del Perú que están colaborando más estrechamente con la investigación en el país. De estos encuentros surgió la idea de formar el Instituto Internacional de Investigaciones para el Perú (IIIPerú), presidido por Carlos Bustamante, de la Universidad de Berkeley, quien expuso en el ECI 2003 y en el 2004-. El IIIPerú viene organizando cursos de postgrado en ciencia de materiales y en biología molecular. Jean Pierre Galaup, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), expuso en ECI 2002 y, durante el 2004 y 2005 organizó un curso avanzado sobre óptica y láser con fondos europeos y en colaboración con las UNI y la PUCP. Francois Piuzzi, de la Comisión de Energía Atómica (CEA) de Francia, participó en el ECI 2003 y organizó un curso sobre espectroscopia en el 2005. Jorge Seminario, molectrónico de la Universidad de South Carolina, expuso en el ECI 2003 y, luego invitó a científicos peruanos para pasar estadías de investigación en su laboratorio.

 

El ECI ha dado lugar también a trabajos conjuntos de investigación. Luego de exponer en el ECI 2003, la bióloga María Prado, de la Universidad Nacional del Sur (Argentina), y el químico Julio Santiago, del IPEN, realizaron una investigación sobre uso de la luz para el tratamiento del cáncer, el que ha merecido un premio del CONCYTEC. Juan Carlos González, del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona, expositor de ECI 2005, apoya con el análisis de materiales superconductores producidos en San Marcos.

 

De esa manera se ha logrado estrechar los lazos entre científicos peruanos en el extranjero y se ha generado una colaboración interinstitucional sin precedentes en el Perú. El ECI es ahora organizado por casi todas las instituciones de ciencia y tecnología del país y cada año se elige a una institución para presidirlo.

 

Finalmente, para ser valorada por la sociedad, la ciencia tiene que contribuir en temas concretos, y, en especial, en la competitividad de la empresa nacional. En el ECI 2005, por primera vez se llevaron a cabo las “mesas empresariales”, organizadas por José Valdez, presidente del Comité de Política de Ciencia y Tecnología (COMPOLCYT) de la CONFIEP, en la que se ha dado testimonios sobre las aplicaciones científicas y tecnológicas en la empresa. En esas mesas han expuesto Máximo San Román (NOVA), José Valdez, Roque Benavides (Compañía de Minas Buenaventura), José Luis Silva (Laboratorios HERSIL), entre otros. La necesidad de poner la ciencia y la tecnología al servicio de la producción fue puesta en relieve por el Ministro de la Producción, Ing. Alfonso Velásquez, en sus palabras de clausura. Para el espacio de este artículo, es muy larga la lista de científicos peruanos en el extranjero y sus contribuciones, así como la de las instituciones de ciencia y tecnología que participan en el Encuentro Científico Internacional.

 

Lo que queda claro es la demostración de que los científicos peruanos en el mundo constituyen un enorme potencial, el que se está poniendo al servicio del país usando la inagotable de riqueza que significa el conocimiento. Ellos siempre han estado dispuestos: sólo faltaba que el Perú se organice para recibir su contribución.

 

REDES INTERNACIONALES

 

La ciencia y la tecnología están en los cerebros con los que cuenta cada país. Por ello, dado que la competitividad se sostiene en el conocimiento, para atraer cerebros, los países han establecido diversas estrategias, algunas de las cuales han tenido un remarcable éxito. En esta materia ¿qué estrategia tiene el Perú?

 

Indudablemente, Estados Unidos es un país de atracción irresistible para mucha gente que, independientemente de su formación y ocupación, busca mejores horizontes. La razón no es un secreto: el gran poder adquisitivo norteamericano. Para los científicos y tecnólogos, se añade el gran atractivo de los importantes recursos con los que Estados Unidos cuenta para realizar investigaciones competitivas. Desde la facilidad con la que se obtiene la información y equipamiento científicos, hasta las subvenciones para investigar que ofrecen las numerosas fundaciones y, sobre todo, ese ambiente científico que incentiva la creatividad.

 

Algunos jóvenes investigadores peruanos que se han formado en el extranjero, y con apego a nuestro país, aceptarían regresar con remuneraciones decorosas y un ambiente de trabajo amigable para la investigación. Las limitaciones económicas del país sólo permiten crear esas condiciones en campos prioritarios. En realidad, aun cuando tuviéramos una mejor situación, siempre sería necesario priorizar; esto se hace, incluso, en los países altamente industrializados. Las condiciones favorables para la investigación que se están creando no son pensadas exclusivamente para los científicos peruanos residentes en el extranjero: las plazas están abiertas a todos, independientemente de la nacionalidad y del país de residencia.

 

En cuanto a la formación de científicos, cabe hacer notar que la planificación del sistema educativo de los países industrializados involucra la formación que se ofrece en el mundo. Los países más poderosos saben que son capaces de atraer, ofreciendo becas de postgrado, a los intelectuales formados en las naciones con menores recursos. El más importante tamiz existente para las becas está constituido por el idioma, lo que incentiva, en nuestro país, por ejemplo, la creación de centros especializados de preparación para los exámenes correspondientes.

 

Sin embargo, la situación arriba descrita, es también una oportunidad para los países no industrializados. Los programas de formación de científicos y tecnólogos de países con pocos recursos deben integrar las ofertas de becas ofrecidas por los países avanzados. Lo importante es informar adecuadamente a los candidatos sobre los campos que tendrían mejores posibilidades de desarrollo en el caso de que deseen regresar.

 

 

Los científicos peruanos que residen en el extranjero, y que participan en el ECI, ya están trabajando por el Perú, a través de un programa de cursos de alta especialización, canalización de información y de equipos de laboratorio en beneficio del país. En enero, por ejemplo, se ofrecerán cursos de biología molecular, ciencia de materiales y medicina nuclear, dictados por profesionales de las mejores universidades del mundo.

 

En el plano regional existen interesantes experiencias cooperativas, como por ejemplo el proyecto de cooperación entre el Instituto Peruano de Energía Nuclear, el Organismo Andino de Salud (Convenio Hipólito Unanue) y el Organismo Internacional de Energía Atómica, para enfrentar el resurgimiento de la malaria. En este proyecto trabajan científicos de varios países, y entre los peruanos están profesionales doctorados en las mejores universidades del mundo y que decidieron regresar al Perú.

 

En suma, las nuevas tecnologías de información nos están permitiendo a peruanos y amigos del Perú, independientemente de nuestro lugar de residencia, en un mundo globalizado, a trabajar juntos por el país.

 

 

 

 

IV OPTIMIZACIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

 Antes de plantear elementos para una estrategia de desarrollo de la ciencia y la tecnología en el Perú, analicemos la experiencia de dos instituciones exitosas –una universidad y un instituto de investigación-, e identifiquemos las fortalezas y oportunidades que les han permitido lograr sus objetivos.

 

La universidad peruana con mayor producción científica, demostrada por su alto número de publicaciones en revista indexadas, es la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). La vicerrectora de investigación de esta universidad, la doctora Fabiola León-Velarde, señala que ello se debe, en gran parte, al financiamiento que dicha universidad recibe del exterior para investigaciones sobre enfermedades de altura y enfermedades tropicales. En el presupuesto de los proyectos se considera ingresos adicionales para los investigadores, lo que permite contar con científicos competitivos, siempre en busca de nuevas ideas. La doctora León-Velarde lamenta, sin embargo, que muchos excelentes jóvenes científicos egresados de su institución viajen al extranjero para especializarse en temas que no puedan continuar investigando cuando regresan al país, situación que los induce a dejar nuevamente el Perú.

 

El instituto de ciencia y tecnología con el mayor número de publicaciones científicas en el país es el Instituto Geofísico del Perú (IGP). Su director, el doctor Ronald Woodman –el científico peruano residente en el Perú con mayor prestigio internacional– señala que la mayor parte de las publicaciones se origina en el Observatorio de Jicamarca, que está financiado por la National Science Foundation de Estados Unidos, para hacer investigaciones sobre la ionósfera, con una antena que fue instalada en el país debido a las características geomagnéticas en nuestro territorio. El doctor Woodman menciona que su mayor problema es la imposibilidad de retener a los jóvenes científicos que han sido formados en el instituto. Por ejemplo, el Dr. Jorge Chau, director del Observatorio de Jicamarca, premiado por la Academia del Tercer Mundo, no es investigador nombrado porque la Ley del Presupuesto de la República lo prohíbe. En el campo de la sismología, de evidente prioridad nacional, por las características sismológicas de nuestro suelo, varios científicos jóvenes formados por expertos internacionales en el IGP tuvieron que emigrar por la misma razón.

 

Tanto en la UPCH como en el IGP, los recursos económicos asignados a las investigaciones permiten contratar a científicos competitivos, los que interactúan permanentemente con sus pares de países desarrollados y siempre están generando nuevas ideas de proyectos. Estos proyectos son aprobados en la medida de que encuentren lugar en las líneas de interés de los organismos que brindan el financiamiento, y de que los responsables, como prueba de su capacidad, tengan publicaciones sobre sus proyectos anteriores en revistas indexadas. Como hemos visto, las investigaciones que desarrollan con éxito la UPCH y el IGP están enmarcadas en los planes de ciencia y tecnología de las fundaciones u organismos extranjeros que las financian, porque el Perú tiene un potencial científico competitivo y tiene ventajas comparativas en los temas correspondientes.

 

El potencial de los científicos peruanos puede ser usado para llevar a cabo investigaciones sobre otros temas estratégicos, más relacionados con el desarrollo del país. Para tener probabilidades de éxito en ese esfuerzo, el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología debe ser optimizado, de modo que los recursos sean usados mayormente para incentivar la creatividad de los científicos e ingenieros dedicados a la investigación y a la innovación en áreas que tengan que ver con las empresas nacionales, que son las que finalmente generan riqueza.

 

POLÍTICA CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DEL PERÚ

 

Demasiado hemos dicho que en el Perú no hay un plan de ciencia y tecnología. En realidad, en el pasado ya se ha definido los grandes cauces de un desarrollo de la investigación, lo que se ha concretado en la creación de institutos especializados en las áreas de interés para el país. Con las perspectivas de crear valor agregado, el Perú ha creado instituciones encargadas de promover y desarrollar investigaciones en áreas estratégicas, definidas sobre la diversidad de sus recursos naturales. Entre esas instituciones están la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aereoespacial (CONIDA), el Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (CONACS), Instituto Antártico Peruano (INANPE), el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (INGEMMET), el Instituto Nacional de Becas y Crédito Educativo (INABEC), el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria (INIA) el Instituto Nacional de Investigación y Capacitación de Telecomunicaciones (INICTEL), el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA), el Instituto Nacional de Salud del Perú (INS) el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), el Instituto Tecnológico Pesquero del Perú (ITP), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), las que conforman el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología (SINACYT), encabezado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC).

 

Conozco mejor el caso del IPEN. Desde el 2001, se ha tratado de optimizar sus esfuerzos para incrementar su producción científica y su relación con la empresa privada. En cuanto a la investigación, luego de un concurso, se contrató a un grupo de jóvenes científicos competitivos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad Nacional de Ingeniería y la Universidad Cayetano Heredia, con los que el IPEN ya empezó a publicar trabajos en revistas indexadas. Los investigadores dirigen tesis de egresados de las universidades, usan los laboratorios y dictan sus clases en la Universidad fuera de las horas laborables del IPEN. Con este esquema de trabajo se facilita la participación de tesistas universitarios en los planes de desarrollo de los institutos, a su vez relacionados con la problemática del país. Además, la UNI y el IPEN llevan a cabo programas conjuntos de maestría en energía nuclear y maestría en física médica, los que constituyen canales óptimos para captar jóvenes investigadores para las aplicaciones de la ciencia y tecnología nuclear en la solución de problemas nacionales. Por otro lado, desde 2001 se intensificaron los servicios tecnológicos a las empresas del Estado y del Sector Privado dando servicios en prácticamente todos los sectores de la producción.

 

El claro crecimiento en publicaciones y en servicios tecnológicos competitivos del IPEN muestra la potencialidad de nuestros investigadores. El IPEN promueve el desarrollo de la ciencia y la tecnología nucleares, ofrece servicios y productos tecnológicos no ofertados por la empresa privada, y transfiere conocimientos a la misma, la que tiene mejores recursos para desempeñarse en el libre mercado. El Estado no entra en competencia con la empresa privada. En ese sentido, parte del mercado de radioisótopos cubierta antes por el Centro Nuclear de Huarangal es hoy tomada por empresas privadas. El IPEN sigue con la investigación de nuevos productos y nuevas técnicas aplicables en la medicina nuclear.

 

Los institutos tienen posibilidades de intensificar sus trabajos de investigación y de buscar nuevos servicios y productos tecnológicos no ofrecidos por la empresa privada. Lo que falta es optimizar el uso de los recursos que se les asigna y fortalecer los equipos de investigación existentes. En la actualidad, esos recursos alcanzan, en la práctica, sólo para cubrir la planilla de los trabajadores, el 50% de los cuales está dedicado a procesos de índole administrativa. Más aún, las leyes del Presupuesto de la República prohíben el nombramiento de investigadores nuevos, por lo que no se puede reemplazar a los cesantes ni menos fortalecer los equipos. De seguir así, los institutos desaparecerán indefectiblemente por la permanente disminución del número de investigadores.

 

LEY MARCO 28303 DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

 

En el año 2005 se promulgó la Ley Marco 28303 de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, en adelante la Ley Marco. La Ley Marco señala como necesidad pública, y de preferente interés nacional, el desarrollo, promoción, consolidación, transferencia y difusión de la ciencia, la tecnología y la innovación tecnológica (CTeI), como factores fundamentales para la productividad y el desarrollo nacional, en sus diferentes niveles de gobierno.

 

Dicha ley crea el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología (SINACYT) conformado por centros de investigación y universidades que califiquen. Según esta ley, el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC), tiene el rol de coordinador entre los miembros del SINACYT. El CONCYTEC, como organismo rector del Sistema, tendrá la responsabilidad de dirigir, fomentar, coordinar, supervisar y evaluar las acciones del Estado en el ámbito de la ciencia, tecnología e innovación tecnológica.

 

Por otro lado, se crea el Fondo Nacional de Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación Tecnológica (FONDECYT), encargado de captar, gestionar, administrar y canalizar recursos, de fuente nacional y extranjera, destinados a las actividades del SINACYT, dentro del marco de las prioridades, criterios y lineamientos de política establecidos en un Plan Nacional de CTeI. En el directorio del FONDECYT estarán representados el CONCYTEC, el COFIDE, la Asociación de Bancos del Perú, las universidades integrantes del SINACYT, los institutos de investigación integrantes del SINACYT, el sector empresarial –compuesto por las empresas privadas integrantes del SINACYT– y los gobiernos regionales, para articular los esfuerzos institucionales en CTeI.

 

En esa misma dirección, se crea del Consejo Consultivo Nacional de Investigación y Desarrollo para la Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONID), como un órgano de consulta del SINACYT, conformado por las máximas autoridades de las instituciones estatales dedicadas a la investigación, innovación tecnológica y promoción de la CTeI, para promover la acción concertada y la complementaria de los programas y proyectos de las instituciones integrantes del SINACYT.

 

Se establece una serie de incentivos para la promoción y el desarrollo de la CTeI, como los contratos de incentivos entre el FONDECYT, empresas, instituciones, organizaciones o investigadores que ejecuten actividades o proyectos de CTeI o realicen actividades de transferencia y difusión.

 

Para el funcionamiento eficiente del sistema, se promueve el establecimiento y desarrollo de la red nacional de información científica e interconexión telemática, mediante la cual se obtendrá la información necesaria para el planeamiento, la investigación y la promoción de CTeI. Mediante esta red se propiciará la difusión sistemática de los conocimientos provenientes del país o del extranjero, integrando el sistema nacional al entorno científico y tecnológico mundial.

 

La Ley Marco promueve la creación de parques tecnológicos, con la participación de gobiernos regionales, empresas y universidades, dando un mayor impulso a la descentralización.

 

Finalmente, se prevé la elaboración del Plan Nacional que establezca directivas y políticas vinculantes para el sector público y orientadoras para el sector privado. Este plan será llevado a cabo por el sistema y será evaluado con indicadores específicos que permitirán conocer el avance de nuestro país en ciencia, tecnología e innovación.

 

El CONCYTEC ha liderado la elaboración del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología (PCT) con miras a elevar la habilidad de producir bienes, brindar servicios competitivos y mejorar el nivel de vida de los peruanos.

 

ARTICULACIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

Como hemos visto, la Ley Marco señala al CONCYTEC como institución rectora de la ciencia, la tecnología y la innovación tecnológica; y tiene como objetivo articular los esfuerzos de la investigación en el país. Sin embargo, los institutos permanecen separados como organismos públicos descentralizados de cada uno de sus respectivos sectores, de los cuales dependen orgánicamente y los que defienden sus respectivos presupuestos ante el Congreso de la República. El INS está en el sector Salud, el INIEA en el sector Agricultura, el INGEMMET y el IPEN están en el sector Energía y Minas, el IGP está en el sector Educación, el MARPE y el ITP en el sector Producción, SENAMHI y el CONIDA en el sector Defensa y el INICTEL está en el sector Transportes y Comunicaciones. Es decir, en la práctica, los institutos siguen desarticulados.

 

Por otro lado, la Ley Marco no resuelve la problemática del potencial humano en los institutos de investigación, caracterizada por el bajo número de investigadores de los institutos, la dispersión de esfuerzos, la falta de incentivos para la investigación, la falta de renovación de cuadros, las bajas remuneraciones, entre otros.

 

Los institutos de ciencia y tecnología, por haber sido creados para resolver problemas concretos de la realidad nacional, cuentan con una infraestructura física adecuada para ello, y sus profesionales están dedicados exclusivamente al trabajo de investigación o los servicios tecnológicos. Estos profesionales tienen acceso a cursos de capacitación y visitas científicas, a través de la cooperación internacional de organismos especializados, quienes además proporcionan equipos y expertos para los proyectos. Por ejemplo, el IPEN tiene proyectos de cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica, ante el cual es contraparte peruana.

 

A pesar de las fortalezas de los institutos, el bajo número de investigadores no permite desarrollar adecuadamente todos los temas transcendentales para el desarrollo nacional (como comparación puede mencionarse que sólo uno de los laboratorios nacionales de Estados Unidos tiene cuatro mil empleados, mientras que los institutos de ciencia y tecnología peruanos tienen en promedio alrededor de 150 empleados). Debido al tamaño reducido de los institutos, los profesionales de apoyo administrativo y control alcanza un porcentaje cercano al 50% del total del personal.

 

Para alcanzar la masa crítica de equipos de investigación, es conveniente que los institutos nombren investigadores en los temas de prioridad nacional, los que pueden ser profesores universitarios que continúen la docencia universitaria y fortalezcan los nexos para atraer a jóvenes universitarios hacia sus proyectos de investigación de necesidad nacional.

 

Las universidades hasta ahora no responden a una demanda explícita de investigación ni por parte del Estado ni de la empresa. Ello se debe a que tienen pocos y reducidos laboratorios, y los docentes no reciben incentivos adecuados para investigar. Las universidades no logran atraer el financiamiento para sus proyectos, salvo las excepciones señaladas más arriba. El clima de inestabilidad generado por los permanentes reclamos de mejora de remuneraciones y la periódica toma de locales por grupos de protesta no permiten un ambiente amigable para la investigación.

 

A pesar de que el número de docentes es elevado en las universidades, pocos son investigadores y esos pocos están cerca de la jubilación. Se estima que en las universidades hay unos 500 investigadores científicos y tecnológicos con grados de doctor, con una edad promedio estimada de 60 años.

 

De lo expuesto se desprende que es conveniente fortalecer los equipos de investigación de los institutos con profesores universitarios con vocación y capacidad para la investigación, e intensificar las relaciones de colaboración entre los institutos y las universidades. Sin embargo, esto actualmente no es posible. La Ley N° 28427 de Presupuesto del Sector Público para el año Fiscal 2005, establece en el inciso a) del artículo 8° que, como medida de austeridad, sólo procede el nombramiento en plazas presupuestadas cuando se trate de magistrados del Poder Judicial, fiscales del Ministerio Público, docentes universitarios y del magisterio nacional, profesionales y asistenciales de la salud, así como del personal egresado de las escuelas de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional y de la Academia Diplomática. Y cada año se da una ley de presupuesto con las mismas limitaciones. Y todos los años se presenta esta misma traba para el nombramiento de científicos en los institutos.

 

MINISTERIO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN

 

Para optimizar los esfuerzos dedicados a la ciencia y la tecnología es necesario un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (MICITI) que integre recursos económicos y personal del SINACYYT para llevar a cabo proyectos nacionales prioritarios, cuya ejecución evaluará para luego asignar recursos según resultados.

 

La creación de MICITI no conlleva gastos adicionales, puesto que su presupuesto sería la integración de los presupuestos del CONCYTEC y de los institutos miembros del SINACYT. El personal administrativo del MICITI provendría del CONCYTEC y de los institutos miembros del SINACYT. Los aspectos administrativos, de adquisiciones, de personal y control de los institutos especializados, estarán bajo responsabilidad del MICITI, con lo que se optimizará las compras, las adquisiciones y el control, entre otros.

 

El MICITI asegurará la ejecución óptima de un plan estratégico en ciencia y tecnología con miras a elevar la habilidad de producir bienes y brindar servicios competitivos y mejorar el nivel de vida de los peruanos.

 

GRUPO OCUPACIONAL DE INVESTIGADORES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS

 

La optimización en el uso de los recursos de los miembros del SINACYT serán utilizados en la recuperación de talentos, varios de los cuales están en las universidades, aunque sin recursos para investigar.

 

Para que sea posible la recuperación y retención de talentos y el reemplazo de los cesantes, debe crearse el Grupo Ocupacional del Investigador Científico y Tecnológico (GOCYT), al que se exceptuará de las prohibiciones de nombramiento que aparecen en la Ley del Presupuesto de cada año.

 

Por otro lado, para promover la investigación, el GOCYT deberá contar con un plan de carrera de investigadores, el que considere niveles que correspondan a la producción en artículos, patentes y servicios tecnológicos llevados a cabo durante el desempeño profesional de cada investigador.

 

Asimismo, para promover la eficiencia y la productividad entre los profesionales, los cargos directivos en los institutos de investigación deben ser confiados a los profesionales que hayan alcanzado los mayores niveles en el plan de carrera del GOCYT.

 

PERSPECTIVAS DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN EL PERÚ

 

El Tratado de Libre Comercio de las Américas constituye un riesgo y una oportunidad. El riesgo reside en la posibilidad de que el Perú no optimice el funcionamiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y no se pueda avanzar a la velocidad necesaria en un mercado altamente competitivo. Pero, por otro lado, el TLC ofrece la oportunidad de movilizar la creatividad científica y tecnológica para generar productos y servicios competitivos así como propiedad intelectual que defender en virtud del TLC.

 

La movilización en forma articulada y eficiente de la creatividad científica y tecnológica para mejorar la competitividad nacional es posible con un ministerio que defina y aplique políticas de desarrollo, que integre los institutos de ciencia y tecnología, que optimice las inversiones, que fortalezca los equipos de investigación, atrayendo talentos e intensificando sus relaciones con la universidad y la empresa.

 

Las perspectivas de la ciencia y la tecnología determinan la viabilidad del país, cuya plasmación estará en la medida que generemos y aprovechemos el conocimiento científico y tecnológico de tantos profesionales peruanos que hoy se encuentran en todo el mundo, dispuestos a regresar a trabajar en laboratorios en el momento que se les requiera.

 

Lo dicho está basado en la experiencia de instituciones y países que en algún momento de su historia decidieron investigar, y hoy gozan de niveles de vida dignos de seres humanos, y que constituyen la admiración del mundo entero. Albert Einstein, hace 65 años advirtió que los países que invirtieran en ciencia y tecnología serán ricos, y aquellos que no estarán limitados a ser exportadores de materias primas. ¿Qué queremos escoger nosotros?